Viernes 19 DE Julio DE 2019
Opinión

Las lecciones de la elección

Un llamado a revisar los temas de una reforma electoral.

Fecha de publicación: 20-10-15
Por: Phillip Chicola

El 6 de septiembre dejó lecciones que merecen análisis. La más evidente fue el rechazo a la clase política, castigada por una ciudadanía movilizada por el rechazo a la corrupción. Pero además, los resultados invitan a reflexionar sobre los problemas del sistema y las propuestas de reforma.

En el marco de la reciente discusión de reforma electoral, se identificaron como temas centrales el reconocimiento del voto nulo, la postulación de diputados por comités cívicos, limitar la reelección, e incluir el sistema de paridad. Estos temas, junto a la revisión del modelo de financiamiento, la democratización de los partidos y fortalecer la potestad sancionatoria del TSE, se convirtieron en los ejes de la reforma. No obstante, vale la pena cuestionarse si las debilidades del sistema se resuelven con las propuestas anteriores, o si deben abordarse otras áreas.

En el caso del voto nulo y blanco, en este 2015, ambos constituyeron nueve por ciento del total (4.17 por ciento de nulos y 5.03 por ciento de blancos). Esta cifra implica una caída en comparación con la elección 2011, cuando los votos inválidos alcanzaron un 13 por ciento. De tal manera, es necesario cuestionarse si el reconocimiento del voto nulo debe constituir un eje toral de la reforma, o tan solo una reforma accesoria.

Un segundo tema es la reelección. Un total de 77 diputados fueron reelectos; es decir, la nueva legislatura tendrá 81 caras nuevas. Dato similar al 2011, cuando 90 diputados novatos fueron electos. Y aún así, la actual legislatura pasará a la historia como la peor en producción legislativa y fiscalización. Por ello, más que pensar en atacar el problema del Congreso limitando la reelección, habría que rediseñar el sistema de elección, para hacerlo más representativo. Además de revisar el régimen interior del Legislativo, para generar incentivos y sanciones para los diputados.

Una tercera consideración está vinculada a los comités cívicos. Solo en 14 municipalidades, de las 338, los alcaldes electos fueron postulados por comités, y aquellos que ganaron, son conocidos como fuerzas políticas tradicionales. En otras palabras, los comités cívicos aún no han demostrado constituir una alternativa real a los ojos del elector. Al igual que en el caso del voto nulo vinculante, surge la necesidad de cuestionar si permitir la postulación de candidatos a diputados por comités cívicos no resultaría fútil sin otros ajustes que le acompañen.

Incluso en el área de financiamiento, también se rompieron paradigmas. Candidatos con enormes gastos en campaña y acceso a televisión abierta fueron castigados por el electorado. En cambio, candidatos como Alejandro Giammattei o el mismo Jimmy Morales, tuvieron un buen resultado con una menor inversión. Aun así, se sostuvo la falta de transparencia en la fuente de recursos. En este sentido, pareciera que la revisión del modelo de financiamiento debe ir por la línea de hacer públicos y transparentes los registros contables de los partidos, y dotar de herramientas al TSE para rastrear fondos de origen ilícito y sancionar a partidos que violenten la normativa electoral.

Esta reflexión, más que cuestionar la reforma electoral, busca incentivar a un debate más profundo. Atender los males del sistema implica analizar con detenimiento las herramientas de fiscalización, la democratización interna de los partidos y rediseñar la forma de elegir diputados.