Martes 20 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Cambio climático e inmovilidad política

Guatemala está en la lista de países más propensos a desastres naturales.

— Manfredo Marroquín
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Las copiosas lluvias que están afectando el territorio nacional amenazan con traducirse en un nuevo desastre como lo fueron en su momento Mitch, Stan y Agatha, que dejaron saldos de decenas de personas muertas, heridas, damnificadas y pérdidas millonarias en infraestructura vial, además de pérdida de cosechas de productos agrícolas, entre otras.

Guatemala está en la lista de países más propensos a desastres naturales dada su posición geográfica, pero sobre todo por las precarias condiciones en que viven millones de personas afectadas por la pobreza habitando lugares de alto riesgo. Por si esto fuera poco, el cambio climático, considerado la principal amenaza para el mundo por el Gobierno de Estados Unidos, significa un mayor riesgo para los países más pobres que carecen de políticas y recursos para enfrentarlos.

A todo ello hay que sumar la pobreza de la infraestructura vial que se construye muy influenciada por la corrupción y que deja como saldo proyectos inconclusos, caminos y carreteras de mala calidad, puentes con una corta vida útil. Habrá que esperar que saldo deje este nuevo fenómeno natural para que los candidatos presidenciales se pronuncien y digan algo sobre su propuesta frente al cambio climático que hasta ahora no ha merecido mayor espacio en sus alocuciones.

Insisto en que el país tiene tantas demandas no atendidas que con tan solo priorizar algunas de ellas con recursos y capacidad institucional para atenderlas sería suficiente como plan de gobierno. No hace falta pedirles que se esfuercen en construir propuestas cuando la misma realidad impone los temas de agenda para cualquier gobierno.

Sabiendo que millones de personas viven en lugares precarios y riesgosos para sus vidas, se impone eso si ser creativo en cómo incentivar su traslado a zonas más atractivas que les ofrezca además de una vivienda, oportunidades de vivienda y educación para sus familias. Llevar infraestructura a cientos de lugares remotos y precarios es sumamente oneroso y en cambio concentrarlas en nuevas ciudades planificadas resultaría menos costoso, además de contribuir a otros propósitos como desconcentrar la ciudad capital que esta colapsada en tránsito, transporte y tantos otros servicios.

Desafortunadamente el mayor problema del Estado de Guatemala no es ser el más pobre a nivel global como lo ha confirmado el Banco Mundial, hay otra pobreza aún más nociva y esa es el bajo nivel de ideas y capacidad de hacer gobierno de los políticos nacionales que cuando nos va bien logran instaurar un programa medio exitoso cada diez años, al cabo de los cuales terminan atrofiándose por la corrupción y el clientelismo, como lo fueron el Pronade, fertilizantes, bolsa segura, refacción escolar y tantos otros que hoy languidecen.

Nuestro mayor desastre es que el país siga en manos de políticos que ya lo llevaron al borde del precipicio y ahora nos ofrecen dar un paso adelante como promesa de campaña. Faltará ver la magnitud de estas lluvias para saber si sumada a la de El Cambray, nuestros aspirantes a gobernantes entienden que el cambio climático es una amenaza real que se encuentra en nuestras narices y que su inmovilidad frente al mismo, es el mayor cómplice de las tragedias que están ocurriendo.

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