Lunes 23 DE Septiembre DE 2019
Opinión

Avivar el morbo

Ambos han pactado para no moverse de su metro cuadrado.

Fecha de publicación: 20-10-15
Por: Renzo Lautaro Rosal

Los foros y debates de las últimas semanas no son más que un conjunto de show que producen algunas reacciones emotivas, a pesar que los dos personajes en escena son dignos personajes de una tragedia predecible. Esos eventos han sido diseñados como espacios superficiales, para abordar de todo y de nada; pero al final de algo sirven. A pesar de lo precario que han sido, nos ayudan para salir del sopor y del triunfalismo de los últimos meses; ya que aunque hemos mejorado algunas prácticas de ciudadanía y comenzamos a despojarnos del conformismo, Morales y Torres nos recuerdan que hemos caminado poco, al tiempo que seguimos cayendo en falsos terrenos de complacencia.

Como expresiones de la sociedad que sigue sumida en el autoritarismo, los candidatos se han sumido en desgastes mutuos, señalamientos que polarizan a parte de un electorado que gusta de los episodios a manera de boxeadores de barrio. En medio del pobre espectáculo, aparecen como cuentagotas algunos mensajes de sumo preocupantes. Cito algunos ejemplos: en materia de seguridad ciudadana, el panorama es desalentador. Minimalismo o ignorancia con los generadores de las violencias; lo cierto es que los indicadores continuarán su tendencia hacia el agravamiento. En cuanto a lo social, el reduccionismo de uno (Morales) y la continuidad de lo probado con todo y sus vicios (Torres), es alarmante. Ambos han pactado para no moverse de su metro cuadrado. Eso queda claro cuando han apostado por no aumentar impuestos, señal de subordinación a las elites tradicionales, que siguen considerando que cualquier ajuste fiscal es evidencia de terror. Como si eso no fuera todo, cuando se les pregunta sobre las regalías mineras, se esfuerzan por la continuidad del volátil escenario actual. Torres esgrime argumentos razonables pero a la hora de poner cifras, se queda en lo ínfimo. Morales cita porcentajes que asustarían a cualquiera que lo creyera, si realmente hablara en serio. Como guinda al pastel, Morales menciona que crearía programas de reforestación, solo que ahora con árboles frutales. ¿Eso significa que reanimará el programa bosques para la concordia y a los paramilitares de los ex-PAC? controversial propuesta que esconde las apuestas de fondo de un proyecto que suena vacío y a la deriva, cuando en definitiva no lo está. Como otra muestra de lo desfasado y a histórico de los “flamantes” candidatos, es cuando se pronuncian sobre asuntos de alta sensibilidad y donde el ADN conservador salta al instante. Eso se confirma con el posicionamiento ante la pena de muerte. Torres quiere lucir como la candidata progresista y de avanzada, mientras Morales parece salido de la era medieval, donde el pensamiento “cristiano” pasaba por castigar hasta la muerte a los salidos del comal.

Más que eventos que ayuden a elegir, los foros y otras actividades públicas acrecientan la insatisfacción, evidencian que los liderazgos políticos son una quimera y comprueban que es imperativo tomar aire para lo que viene. Se confirma que los juegos del poder se ejercerán desde canchas alternas y no desde la Casa Presidencial.

renzolautaro.rosal@gmail.com