Viernes 21 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Dos candidatos: ¿Un abismo? La ciudadanía marcará la diferencia

— JOSE RUBÉN ZAMORA
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Mi única pretensión en la confección de estos retratos hablados de los dos candidatos que disputarán la Presidencia –el Guacamolón como solemos decir los guatemaltecos– es presentar mi apreciación personal sobre ambos personajes, con base a evidencias irrefutables, análisis objetivos y racionales, pero también, debo reconocer, a juicios subjetivos, a percepciones personales, a pasiones inevitables, pues a los dos y a sus respectivos “titiriteros” los he observado y sufrido; me han oprimido y provocado decepciones y frustraciones, fundamentalmente, porque representan de manera emblemática a la cleptocracia que por décadas nos ha abusado y tratado con vulgar desdén; se han enriquecido a nuestras costillas y financiado sus excesos y extravagancias con nuestro dinero; nos han envilecido con su voraz corrupción, y en sus manos no hemos pasado de ser miserables rebaños impotentes de pastores infames, como hojarascas arrastradas por vientos incesantes, canallas y mezquinos.

Sus planes de gobierno representan eslabones de cadenas de conceptos vacíos, carentes de objetivos y estrategias nacionales claros y bien definidos, calendarios concretos y estimaciones afinadas de sus indispensables presupuestos. Sus planes y propuestas son difusos, abstractos y más bien parecen responder a lo que las diferentes audiencias en las que se han presentado, quisieran escuchar.

Debo advertir que nadie puede perder de vista que no respeto el poder, que más bien me repugna y que por norma he enfrentado sus abusos. Es más, de manera consistente me he insubordinado abiertamente al poder y lo he censurado sistemáticamente, en un país, por cierto, cuyo Estado es conocido a escala mundial por su capacidad sofisticada y sin parangón para desarrollar estrategias exitosas de represión psicológica preventiva, y donde los cuerpos de inteligencia militar desde 1982 han perfeccionado poderosas estructuras y redes criminales enquistadas en las instituciones claves del propio Estado, que cogobiernan con los presidentes ladrones –“cleptodictadores”– que elegimos cada cuatro años, con quienes comparten los ingresos derivados del contrabando convencional, el trasiego de drogas, la trata de personas, el tráfico de indocumentados, la corrupción gubernamental y el blanqueo de capitales. Paralelamente, los –“cleptodictadores”–, y la autodenominada clase política, comparten los enormes sobreprecios que cobran los contratistas y proveedores del Estado y reciben altas coimas y comisiones por aprobar en el Congreso la creciente deuda externa e interna que nos agobia.

Hoy en día, los políticos con recursos del presupuesto público, los contratistas y proveedores del Estado y sus instituciones, junto al crimen organizado, son los financistas de las campañas presidenciales y sus principales beneficiarios: “compran” las elecciones y recuperan con creces sus inversiones electorales.

Excluyendo los ingresos provenientes del crimen, básicamente de los carteles de drogas, a los bolsillos de las bandas criminales que nos gobiernan llegan anualmente unos Q25 millardos del poroso presupuesto estatal, que más parece una coladera, más Q14 millardos que tienen su origen espurio en la defraudación tributaria en Puerto Quetzal, Santo Tomás de Castilla y la Aduana Central.

Por estas razones, el Presupuesto del Estado carece de impacto y está muy lejos de ser un instrumento de desarrollo social y de progreso económico y prosperidad para todos, y la carga tributaria jamás supera niveles modestos, los más bajos del hemisferio.

Los políticos se han encargado de que no existan en el sistema mecanismos de control y rendición de cuentas independientes y efectivos, ni de investigación ni persecución penal, de suerte que la corrupción tiene lugar en un contexto de impunidad perenne.

Sandra Torres y los “titiriteros” de Jimmy Morales, con sus sueños mesiánicos, sus caprichos y arbitrariedades, sus taras y extremismos ideológicos, sus dogmas y ortodoxias, su pragmatismo pervertido, su amoralidad, su ambición sin fronteras, su autoritarismo e intolerancia militantes, su propensión a la represión, sus compromisos con las mafias criminales y con los proveedores y contratistas del Estado, y su ausencia de capacidad para establecer verdaderos objetivos, planes y estrategias nacionales, su incapacidad para ejecutar políticas públicas integrales, consistentes y de alto impacto, y su imposibilidad de formar cuadros y organizaciones profesionales de calidad y clase mundial, se suma a su añeja membresía y militancia con la cleptocracia y un sistema siniestro, eficaz solo para servir a las mafias y a la corrupción, obsoleto y agotado, y, por lo tanto, difícilmente representan salidas u oportunidades para los sueños, exigencias, demandas y expectativas de los guatemaltecos.

Sin embargo, la articulación de la ciudadanía, sus manifestaciones cívicas, su feliz encuentro con las calles, la posibilidad de transformar sus protestas en propuestas basadas en las grandes coincidencias y dejando de lado las diferencias ideológicas, la capacidad de la ciudadanía de aumentar y expandir su capital cívico, el éxito creciente de la CICIG y del Ministerio Público, permiten anticipar con optimismo, sin importar quién alcance la Presidencia, que los guatemaltecos estarán en posición de incidir, de manera determinante y decisiva, en la agenda política, en mejorar los procesos económicos, políticos, sociales y judiciales y participar en la construcción de un orden decente, civilizado y caracterizado por mayores niveles de prosperidad para todos.

Sandra Torres

La elección de Álvaro Colom como presidente “títere” la llevó al poder absoluto por interminables cuatro años. La millonaria campaña electoral que le permitió alcanzar el Guacamolón fue financiada, entre otros, por el temible narcotraficante Juancho León, las narcofamilias Mendoza, Berganza y Lorenzana, por los conocidos narcos Obdulio Yuyo Solórzano y el Loco Turcios, a quienes entregó la administración de Fonapaz, eslabón clave en los programas sociales de la UNE, única prioridad de la Doña, como fue conocida Torres durante su gobierno.

Asimismo, los narcotraficantes Hayron Bingotón Borrayo, Ortiz Chamalé y Charly Quintanilla fueron financistas fundamentales del proyecto electoral que impuso de dictadora todopoderosa, despótica y tiránica Sandra Torres Casanova. Quintanilla no solo guardó la seguridad de Torres y Colom durante la campaña, sino que fue nombrado secretario de la SAAS –responsable de la seguridad presidencial– mientras representaba los intereses del crimen organizado en el gobierno de la UNE.

También recibió enormes cantidades en efectivo de grandes contratistas y proveedores del Estado, como Otto Samayoa y su conglomerado de más de 60 empresas constructoras; Jaime Aparicio; la empresa constructora de carreteras Sigma; los constructores Guerra de Petén; los Córdoba de Alta Verapaz, que también se dedican al blanqueo de capitales; de la empresa proveedora de medicinas más grande del país, J.I. Cohen, que, a cambio, recibió los más grandes contratos del IGSS y del Ministerio de Salud, la administración del INDE y del Ministerio de Comunicaciones (CIV) que gastó e invirtió Q20 millardos, cifra que en su mayoría sirvió para engordar los bolsillos de Sandra Torres, Álvaro Colom y su círculo de poder.

La deuda interna la aumentaron Sandra Torres y Álvaro Colom, de Q24 millardos a Q45 millardos, incrementándola explosivamente en un 86 por ciento. Mientras, que la deuda externa la aumentaron de US$ 4 millardos a US$5.6 millardos, es decir, en un 32.6 por ciento, sin que este endeudamiento público gigantesco y descomunal haya reducido ni mitigado la pobreza o mejorado la infraestructura de salud, educación, carreteras o soporte a la producción. En todo caso, su impacto en el nivel de vida de los guatemaltecos fue imperceptible y marginal y solo ayudó a alimentar la riqueza “emergente” de unos cuantos escogidos.

Implacable, autoritaria, intransigente y verticalista, Sandra Torres es intolerante con la disidencia y la crítica, es enemiga del pluralismo y el libre juego de ideas, rasgos que provienen de una profunda inseguridad personal e ignorancia. Por cierto, a pesar de haber permanecido cuatro años en los pasillos de la Casa Presidencial, desconoce el manejo institucional del Estado, de esa cuenta soslayó, sustituyó y dejó de lado el Gabinete de gobierno y privilegió el “Consejo de Cohesión Social”, institución informal por medio de la cual gobernó Guatemala durante cuatro años. Para Torres el fin justifica los medios. Es rencorosa y resentida, capaz de llegar a cualquier extremo; en un exabrupto, incluso, a las manos y los insultos procaces, a la represión, el secuestro y el crimen.

Durante su dictadura, Sandra, sin que le temblara la mano, dio luz verde a varios crímenes, entre ellos, el del reconocido coronel de Transmisiones Militares Mauro Antonio Jacinto Carrillo, el cual fue cometido con una crueldad y salvajismo inhumanos, y que sigue impune hasta la fecha.

Ejecutiva incansable y tenaz, sensible a las mayorías pobres de la población. Fue quien puso en la agenda nacional los programas sociales para amortiguar y detener la pobreza. Porosa y permeable a la corrupción. Al igual que todos los que han llegado al poder, acumuló una fortuna de dimensiones incalculables, semejante a las de Serrano, Arzú, Portillo, Pérez, Baldetti y Baldizón.

Mientras gobernaba solía visitar los fines de semana, clandestinamente, a Hugo Chávez, en Venezuela, junto a Colom. Gregorio Valdés los llevaba en su avión a Managua, donde la nave presidencial de Chávez los recogía y transportaba a Caracas, y el domingo los regresaba de nuevo a Managua, donde Gregorio Valdés los esperaba para traerlos a Guatemala. Siempre trató de evitar que las clases medias y altas de Guatemala se dieran por enteradas que Hugo Chávez era su héroe y mentor. Aunque su círculo cercano y más influyente integrado por Ronaldo Robles, Orlando Blanco, Arnoldo Noriega y Carlos Barreda, conocidos como los Peludos, jamás ocultó su militancia marxista de “pose” y con el socialismo del siglo 21 de Chávez. Tampoco ha tenido escrúpulos para desarrollar vínculos estrechos con el trasiego de drogas y el blanqueo de capitales. El tenebroso Estado paralelo, La Cofradía, el Grupo Salvavidas, la Red Moreno y más recientemente denominado como La Línea, ha mantenido una estrecha comunicación y coordinación con Sandra Torres por medio de su líder indiscutible el general Tatalapo Ortega Menaldo.

Para fortalecer su equipo de campaña, Sandra se reconcilió con su hermana Gloria, quien tiene una red de alcaldes a nivel nacional inigualable y su trabajo ha sido clave para que 250 alcaldes municipales del país, hayan pasado a formar parte de la maquinaria electoral de la UNE para la segunda vuelta, el domingo, 25 de octubre de 2015. Gloria Torres, junto a sus hijas, a cambio de “comisiones”, ha sido gestora de proyectos y préstamos para todas las municipalidades de Guatemala y ha jugado un papel preponderante para que estén endeudadas hasta por los siguientes cien años. Gloria Torres y sus dos hijas han sido perseguidas penalmente por esta peculiar “asesoría financiera” y “gestión de proyectos” para las municipalidades. Por otro lado, cuando Ortiz Chamalé cayó en manos de la DEA, hizo dos llamadas: una al Ministro de la Defensa, que por esa razón fue defenestrado y otra, a Gloria, razón por la que la Embajada, le retiró la visa.

Jimmy Morales

Es una mezcla del Padre Chemita del siglo XXI, contaminado con dosis gigantescas de ADN del general Chusema (Ríos Montt) y de Jorge Antonio Serrano Elías. Comediante experimentado, aunque de trayectoria mediocre y poco conocida. Parece ser un hombre sencillo, humilde, modesto, ingenuo, de buena fe, sensible, campechano, sincero y de buenos sentimientos; sin embargo, paradójicamente, su universo es siniestro y pertenece al lado oscuro de la fuerza. Está rodeado, dirigido y cooptado por el Dream Team de la maldad militar, entre ellos, nada menos, los militares Chicharrón Soto Salán, Puñalito Ovalle, Quilo Ayuso, Miranda Trejo, López Serrano y el recién condenado a 70 años de cárcel, Pedro García Arredondo, responsable en la década de los setenta del sanguinario Comando Seis, que junto a Valiente Téllez aterrorizaron Guatemala y realizaban matanzas con regocijo y orgullo, a plena luz del día.

En su mayoría, con antecedentes conocidos de “limpieza social”, más aún, de “carbonización” social, contrabando, asalto a bancos, secuestros, narcotráfico y robo de vehículos. Sus “titiriteros” representan el ala dura del Ejército, que siguen viendo comunistas hasta en la sopa y quisieran regresar Guatemala a las décadas del conflicto armado interno.

Su partido y su candidatura nacieron en el seno de Avemilgua, con recursos del Estado, y el primer Secretario General de su partido político es cuñado de Otto Pérez, hermano de su esposa Rosa Leal de Pérez. Tiene el respaldo del Estado paralelo, Grupo Salvavidas, La Cofradía, la Red Moreno o La Línea, como se le prefiera llamar a esta organización criminal, y en las últimas semanas le han abierto las puertas el monopolio de la televisión y muchas de las grandes empresas del país, así como la mayor parte del sector privado. Como actor de profesión, se mostró como un embustero en público, cuando en una entrevista con Eduardo Valdizán, de TV Azteca, afirmó sin arrugarse que había obtenido una Maestría en Administración, tal como aparece en la biografía de su página de Internet, y el entrevistador lo hizo escuchar una grabación en la que oficialmente el vocero de la universidad negaba que Jimmy Morales se hubiera graduado de dicha institución. Morales quedó simplemente petrificado y mudo al verse descubierto.

Morales corrió para alcalde de Mixco en la anterior contienda y quedó en tercer lugar con poco más de 13 mil votos. Sin embargo, su candidatura presidencial ha crecido explosivamente, a ritmo de vértigo, capitalizando el rechazo creciente de los guatemaltecos a los políticos tradicionales y a la “cleptocracia”. En pocas palabras, ha capturado el antivoto contra los políticos tradicionales. En la primera vuelta logró superar ampliamente a Sandra Torres y a Manuel Baldizón.

Jimmy Morales es fundamentalmente el candidato de las áreas urbanas de Guatemala, aunque carece de una maquinaria política electoral tradicional para conseguir votos en el área rural. A estas alturas, ha logrado superar a Sandra Torres, cuya candidatura ha venido creciendo, pero es improbable que logre cerrar la brecha de votos que tiene con Morales en los ocho días que quedan para la elección. Todo apunta, a que si Jimmy Morales, de manera muy ajustada, será el siguiente Presidente de la República de Guatemala. Es decir, parece ser que este comediante que suele encarnar los más diversos personajes, fundamentalmente un conmovedor payasito, las tiene todas consigo, y, con él, los militares de inteligencia que han ejercido un control clave de Guatemala desde 1982.

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