Miércoles 21 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Corrigiendo errores

En el memorial de los 311 no se pidió la renuncia del Presidente Jorge Ubico.

— Acisclo Valladares Molina
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No es cierto que en el memorial conocido como de los 311 –firmado el 22 de junio de 1944 por 311 ciudadanos– de allí su nombre– se haya pedido la renuncia del presidente de la República, Jorge Ubico Castañeda, mandatario que totalizaba ya, para ese entonces, catorce años en el ejercicio del poder siendo lo cierto ¿Para qué mentir o exagerar? que lo que se pedía en el citado documento era el restablecimiento de las garantías constitucionales y no renuncia alguna –algo que no le resta importancia al documento ni demerita– en absoluto– el valor de sus firmantes –suficiente osadía la citada petición (hay que ponerse para entenderlo en los zapatos de los tiempos) ni valor a su eficacia.

La renuncia le fue pedida al presidente Jorge Ubico –no por el memorial de los 311– como equivocadamente se afirma sino por el memorial de los 6, cuatro días después, el 26 de junio –habiendo sido seis, en efecto, los únicos ciudadanos que firmaron este segundo memorial en el que –contrariamente al de los 311, sí se le pedía la renuncia al gobernante.

El texto publicado en una columna de elPeriódico, el viernes 31 de julio, no reproduce –como erradamente indica– el memorial de los 311 sino el que suscribieron los seis, memorial este en que, efectivamente, reitero, se le pide la renuncia.

Siendo uno de sus firmantes –del memorial de los 311– el doctor Julio Bianchi –amigo personal del mandatario– cuenta la tradición –no me consta– carezco de fuente fidedigna– que el presidente Ubico, percatado de su firma, le habría llamado por teléfono: “Acabo de releer con detenimiento las firmas en un memorial que se me ha presentado y aparece la tuya –supongo– que te la habrán falsificado…” –a lo que el Doctor Bianchi habría respondido: “No Jorge, nadie la falsificó: Es mi firma”.

El presidente Jorge Ubico se habría derrumbado y la puntilla final habría sido precisamente esta: que alguien a quien quería y respetaba, estuviera involucrado en la oposición que se le hacía.

Dícese, también, que en su despacho, habría recibido a tres generales, Federico Ponce Vaides, Eduardo Villagrán Ariza y Buenaventura Pineda y que tirándoles al suelo su renuncia les habría dicho: aquí está esta, su m…, y que, Ponce Vaides, la habría recogido.

Lo que consta, sin embargo, es que la renuncia fue dirigida –como corresponde– al Congreso de la República, documento que –contrariamente a lo que se afirma– no hacía referencia a sucesor alguno. 

 También se dice que el expresidente Jorge Ubico –cuando había renunciado ya de su cargo– lo que hizo el primero de julio –momentos antes de salir de Guatemala, días después, habría pronunciado, socarrón, esta advertencia, “Cuídense de los comunistas y de los cachos” –es decir– así se les decía –de los cachurecos– los devotos católicos –estos, obviamente, por demás, conservadores. 

No hay mal que por bien no venga y el haber tenido que poner en orden la exageración o la mentira sobre el verdadero contenido del memorial de los 311, falsamente citado como que si se tratara del que se publicó, el de los 6 –memorial distinto– me ha llevado a compartir estas “anécdotas”, recogidas de la tradición –de boca en boca– así como también a poner orden con respecto a otras mentiras o errores y a recordar artículos anteriores que he escrito sobre la Revolución del 20 de Octubre de 1944, revolución que –ese día– no derrocó a Jorge Ubico, quien para entonces ya no era Presidente, sino a su efímero sucesor –el expresidente Federico Ponce Vaides, electo como tal por el Congreso y, en especial, aquel que titulé 147 días de gloria, referido a esos ciento cuarenta y siete días comprendidos entre el 20 de octubre de 1944 y el 15 de marzo de 1945 en los que gobernó Guatemala la Junta Revolucionaria de Gobierno, integrada esta por un civil –Jorge Toriello Garrido– el ciudadano –firmante, también, por cierto, del memorial de los 311– y dos militares, el Mayor Francisco Javier Arana y el Capitán, Jacobo Árbenz Guzmán, triunvirato que ejerció la Jefatura del Estado y que en esos 147 días –147 días de gloria– fue capaz de extraordinarios logros, haciendo que surgiera un orden nuevo (Cuando se tiene la voluntad abunda el tiempo) plural, solidario y democrático.

 En el memorial de los 311 no se le pidió la renuncia al presidente Jorge Ubico Castañeda pero, de alguna manera, fue el principio del fin y no precisa –para su debida dimensión– de errores o mentiras. Amén.

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