Lunes 24 DE Junio DE 2019
Opinión

Otra vergüenza en “The New York Times”

No sé si Washington los presionó, o les prometió algo a cambio.

Fecha de publicación: 15-10-15
Por: Jorge Castañeda*

Este domingo, el día de mayor circulación de los diarios en Estados Unidos, apareció en la sección de editoriales y columnas de The New York Times, una foto casi de plana entera: una joven madre hondureña, con su hija (de tres años) y su hijo (de seis). La foto ilustra un larguísimo artículo, titulado Refugiados en nuestras puertas, firmado por Sonia Nazario, periodista norteamericana ganadora de un Premio Pulitzer. El subtítulo reza así: Le estamos pagando a México para que impida que llegue gente a nuestra frontera.

Cito algunos pasajes del desgarrador relato de Nazario: “A lo largo de los últimos 15 meses, a petición del Presidente Obama, México ha desplegado una feroz ofensiva contra los refugiados que huyen de la violencia en Centroamérica. EE. UU. le ha entregado a México decenas de millones de dólares durante el ejercicio que terminó el 30 de septiembre, para impedir que estos migrantes lleguen a la frontera estadounidense y soliciten asilo… EE. UU. ha trasladado (“outsourced”) a México un problema de refugiados semejante al que sacude hoy a Europa”.

Nazario ofrece datos, ya citados por organizaciones mexicanas de derechos humanos. A partir de julio de 2014, el Gobierno de México envió entre 300 y 600 agentes de migración a la frontera sur, y llevó a cabo más de 20 mil redadas en la zona. En los siete meses entre septiembre de 2014 y marzo de este año, las autoridades mexicanas detuvieron a 92 mil 889 centroamericanos, más que los 70 mil 448 detenidos por EE. UU. Para el ejercicio 2016, la cifra crecerá 70 por ciento. En particular, hemos detenido a 18 mil 310 menores de edad no acompañados. En cambio, solo se le concedió asilo a 18 niños centroamericanos en todo 2014.

Concluye la autora: “En lugar de financiar únicamente las actuales políticas hacia los migrantes en México, debiéramos ayudar a México a llevar a cabo un esfuerzo justo para evaluar quiénes deben ser tratados como refugiados. Mientras se evalúan sus demandas, debiéramos ayudar a México a organizar refugios decentes para atenderlos”.

Debieran tener vergüenza los funcionarios mexicanos que decidieron proceder de esta manera. No sé si Washington los presionó, o les prometió algo a cambio. Sé que esto no es lo que se hizo en los años ochenta con los salvadoreños y guatemaltecos que huían de una violencia ni más ni menos sangrienta que la de hoy. Ojalá en las próximas visitas de relatores, expertos y comisionados (altos y bajos) de la OEA y la ONU, estos también se fijen en estas violaciones de derechos humanos, que no le piden nada a lo que sucede en Guerrero, o Michoacán, o Tamaulipas, o el Estado de México.

* Excanciller de México