Sábado 22 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Los errores de Sandra

¿Por qué no se publican las encuestas?

— Méndez Vides
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Apenas hace un año el panorama político era totalmente distinto, el voto rural y popular se lo repartían Manuel Baldizón y Sandra Torres, mientras el urbano era de Alejandro Sinibaldi, quien huyó del barco antes del naufragio. La única de los punteros en llegar a la final fue Torres.

La estrategia de la candidata se proyectó para enfrentar a Manuel Baldizón, pensando en el antivoto urbano. Sandra Torres cuidó su imagen, se hizo más agradable, moderó su actitud agresiva, aprendió a desenvolverse. No se trataba de convencer al voto urbano de que ella era la opción, sino de hacerse menos antipática, más tolerable. Y le funcionó, hasta cuando cambiaron los jugadores y ella no se pudo reprimir, y con sinceridad triunfalista expresó ante las cámaras de la televisión que ya era la nueva presidenta del país. Sandra se autoproclamó por su experiencia y el control de una estructura nacional frente a un contrincante novato. Pero en ese instante ingenuo cedió la ventaja.

Ser mujer no la ayuda ni perjudica, porque en el mundo contemporáneo lo que manda es la capacidad. Así que de inmediato se supo que la victoria se determinaría en los debates, cuyo progreso quedaría registrado en la tendencia que indicaran las encuestas. Pero de encuestas no se ha sabido nada, aunque las compañías andan entrevistando a diestra y siniestra, y en el primer debate pareciera que Torres perdió. Llegó insegura, lejos de su compostura característica, como si le hubieran dado malas noticias antes de la transmisión. Estaba fuera de lugar, encorvada, bebiendo sorbos de agua para reponerse, y su manera de atacar fue irónica. Habló de apertura, de dar participación a todos los sectores, y hasta le ofreció empleo en su gobierno a Jimmy Morales de Ministro de Cultura. Dardo que contenía menosprecio hacia el contrincante y hacia la cultura. Pero Morales no necesitó ni pensarlo, de manera espontánea y habilidosa le contestó que él no le ofrecía empleo a ella, porque no quería acompañarse de políticos señalados. Como en cualquier espectáculo, sin que se escuchara propuestas trascendentales, presenciamos el modo de los candidatos y la finura de su estilete. No era un debate de ideas sino un duelo.

La ex primera dama en tiempos de Álvaro Colom, impulsora de las bolsas solidarias, está en aprietos. Llegó alto, pero no logra conectar con el votante urbano, así que la estrategia puede que le haya resultado ineficaz, bajó sus índices de antivoto pero no le tocó enfrentar a Baldizón. Aun así, Torres continúa invirtiendo en publicidad, está ofreciendo dar apoyo a la capital, habla de proyectos específicos, mientras su contendiente prefirió optar por el bajo perfil, para quizá no exponerse. Y los ciudadanos nos preguntamos ¿por qué no se publican las encuestas? ¿Quién irá ganando a estas alturas?

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