Martes 13 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Espiral de violencia político-electoral

— EDITORIAL
Más noticias que te pueden interesar

La lucha político-electoral, por lo general, es apasionada, intensa, y debería ser librada en el terreno del debate y la competición, pero jamás en el marco de un diálogo de las pistolas. Sin embargo, muchas veces las pasiones político-electorales se desbordan y pueden derivar en acciones violentas. Es aquí donde el Estado, en cumplimiento con sus obligaciones de proteger la vida, la integridad personal, la seguridad y la libertad de las personas, debe intervenir con determinación, energía y sin excepción alguna.

Preocupa sobremanera que la violencia político-electoral se esté recrudeciendo al punto que las pugnas entre adversarios políticos estén desembocando en asesinatos, agresiones, intimidaciones, amenazas, atentados, linchamientos y ataques violentos en general.

Sin embargo, lo que más frustra, descorazona y desespera es que las autoridades estatales no estén a la altura de los acontecimientos y que, por el contrario, estén permitiendo que la violencia física y psicológica se desborde y que esté minando la campaña electoral.

Lamentablemente, a lo largo de nuestra historia patria la abrumadora mayoría de los crímenes con connotación político-electoral ha permanecido en la impunidad, lo que implica que los responsables (autores, cómplices y encubridores) no han sido debidamente castigados, extremo que, lógicamente, alienta a los violentos a perpetrar y consumar nuevos delitos, incluso más graves.

Ojalá que la autoridad electoral, en coordinación con las fuerzas del orden público, alentaran e implementaran una estrategia de prevención de delitos comunes y electorales, a fin de que los procesos electorales se desarrollaran en un marco de paz, tranquilidad, respeto, tolerancia y sosiego. En todo caso, sería muy desalentador y frustrante que las votaciones que se llevarán a cabo el próximo 25 de octubre se celebren en medio de condiciones de absoluta inseguridad, desorden y derramamiento de sangre.

Sin duda, no pueden haber elecciones justas, limpias, transparentes y en igualdad de condiciones para los distintos contendientes, si no se garantiza a los ciudadanos y contendientes la libertad de acción, la seguridad personal, la libre locomoción, la libertad de expresión del pensamiento, la competencia leal, así como la confrontación abierta de ideas, proyectos y planes de trabajo.

Finalmente, exigimos al Gobierno y al MP que, a la mayor brevedad, se esclarezcan los distintos hechos punibles con tinte político electoral que han ocurrido durante los últimos tiempos y que, con la diligencia debida, se proceda a la aprehensión, juzgamiento y castigo de los responsables.

Etiquetas: