Domingo 18 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Cada día cuenta

Queremos que coloquen reflectores sobre las oscuras acciones perversas y corruptas que se han venido consolidando en los últimos años.

— Marta Altolaguirre
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No hay cosa más decepcionante que escuchar a un político o un gobernante que con palabras claras transmite ese pensamiento con el cual nos identificamos admirando la capacidad y el conocimiento del expositor pero que prontamente caen al vacío ante la incongruencia entre lo dicho y lo actuado.

Y nada más desconcertante que la falta de liderazgo responsable que promueva el desarrollo nacional y para colmo, que incluso promueve hechos de violencia destructivo de vidas y de bienes mediante acciones ilegales que quedan impunes.

Ese mal ejemplo a nivel nacional y a nivel local, (municipal), ha alimentado una violencia primitiva que pone en riesgo la integridad de todo ciudadano que termina siendo víctima de señalamientos provocativos de la acción de turbas salvajes que sin conciencia alguna deciden destruir las vidas humanas.

Así lo vimos con el reciente linchamiento al Alcalde electo de Concepción, Sololá, una nueva víctima del poder criminal que se desata con tremenda facilidad ante la práctica ausencia del Estado.

Pero refiriéndome a las palabras, es innegable que el Presidente de la República es un hombre con gran capacidad intelectual, con tremenda experiencia en temas de Estado, especialmente en lo que concierne a los temas constitucionales y legales.

Fue magnífico su rechazo a negociar con los diputados la elección del Vicepresidente y su discurso de toma de posesión fue profundo y pertinente. Otras declaraciones como la relativa a la tragedia de El Cambray II también han proyectado lo que muchos pensamos. Algo semejante pudo despertar su exposición en el Enade.

Pero lo que más tiene sobre ascuas a la ciudadanía son los escasos avances a lo interno del Ejecutivo. Si bien las autoridades actuales mandan un mensaje de serenidad se lamenta el deslizamiento demasiado suave en el intento de retomar el orden y la efectividad de ese Organismo. Muchos nombramientos se perciben como un afán de quedar bien con personas afines, o congraciarse con corrientes de pensamiento para neutralizar cualquier percepción impopular.

Lo que esperamos los guatemaltecos es que se adopten las medidas pertinentes para depurar ese Ejecutivo, que ha multiplicado por razones clientelares la cantidad de Secretarías que solo duplican la función ministerial, que se eliminen las plazas fantasmas, las creadas por razones de nepotismo y/o por supuesto aquellas que resultan inoperantes. Se supone que ya tendría que haber concluido la auditoría que se anunciara semanas atrás pero no se escucha ninguna acción, denuncia o consecuencia hacia los responsables.

Lo que queremos es que esta transición no solo informe al próximo gobernante sobre las políticas exitosas que requieran continuidad así como los asuntos pendientes de cada instancia del Ejecutivo, sino que coloquen reflectores sobre las oscuras acciones perversas y corruptas que se han venido consolidando en los últimos años. Queremos que se entregue un Ejecutivo con un personal capaz, idóneo y transparente y un récord de acciones exitosas en la función que ha ejercido y que excluya la presencia inoperante de parásitos en el Estado.

Queremos un liderazgo para la revisión del presupuesto. Una evaluación informada de los ingresos y gastos programados y una propuesta que no implique a los guatemaltecos el constante incremento de la deuda pública el cual ya asciende a la cantidad de Q7,838.20 por habitante. (Prensa Libre, 13/10/15).

En fin, quisiéramos ver solventada esa depuración del Ejecutivo para centrar la atención y el seguimiento a un Congreso, que con muy pocas excepciones ha defraudado a la población, ante el desempeño destructivo en el que sus miembros que olímpicamente incumplen las funciones que les asigna la Constitución Política que juraron respetar y defender.

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