Viernes 18 DE Octubre DE 2019
Opinión

La historia se repite

No volverán a ver una Guatemala ingenua.

Fecha de publicación: 13-10-15
Por: Amílcar Álvarez

La solución de los problemas viejos y nuevos del país se posterga por la ausencia de proyectos políticos serios que los enfoquen y resuelvan con oportunidad y eficacia y por falta de un liderazgo con fiable y capaz a todo nivel. Ese vacío es posible superarlo promoviendo y poniendo en práctica un pensamiento político diferente que coordine y dé pautas normativas que nos hagan entender que solo la interdependencia de las personas y las ideas facilita y permite alcanzar acuerdos y soluciones viables y válidas para curar nuestra enfermedad social sobredimensionada por la falta de prudencia política y la incapacidad de los dirigentes que con su conducta limitan o le niegan a la sociedad el derecho de avanzar y vencer el trauma de vivir de espaldas al bienestar y al progreso. Lejos de aceptar que la realidad rebasó su capacidad de percibir y de interpretar con fidelidad los anhelos y metas de las nuevas generaciones, se dedican a esconder en su discurso tradicional la cuota de responsabilidad que les corresponde en la crisis nacional, aferrándose al poder con un entusiasmo sibilino que los seduce y les impide replantear el análisis de la realidad que no entienden por vivir en y del pasado. La confusión social es profunda como periférica y relativa la importancia que le dan a la problemática nacional sin interés en evaluar el presente ni el futuro importándoles poco o nada las consecuencias al negar lo que no comprenden, convirtiéndose en símbolo trágico de lo que representan y de lo que son. Deslumbrados por el dinero mal habido se convierten sin vacilar en verdugos de su pueblo al que le brillan los ojos de la ansiedad por salir de la ignorancia casi absoluta, desafío que superará en este siglo. Construir una sociedad diferente está a su alcance al iniciar en abril la juventud el cambio que los políticos no quisieron hacer, evolución que con sus diferencias naturales evoca la de 1944. El anhelo se consolidará con la separación real de poderes para que no existan tres países, con el Organismo Judicial con plena independencia como guardián de la ley, creando una Cámara Constitucional que sustituya a la Corte de Constitucionalidad. La siesta de los sin voz terminó y la primavera joven doblegará la soberbia de los dueños de la pelota que ceden o ceden, no tiene opción. Es una orden del destino que le da paso a la modernidad en la que también el culto a lo oculto será historia pura y dura. No volverán a ver una Guatemala ingenua.

Mientras la sociedad se preocupa de la crisis que vivimos y busca soluciones, en el Congreso de la República los diputados se pintan solos provocando hilaridad a granel en algunos casos y enfado en otros. elPeriódico informó que un diputado propuso un punto resolutivo condenando la invasión y ocupación militar en la República de Azerbaiyán y los actos de genocidio cometidos en esa nación, exhortando a la República de Armenia a que acate las resoluciones emitidas por el Consejo de Seguridad de la ONU. Armenia ocupó Nagorno Karabaj en 1994, muriendo entre 20 y 30 mil personas en el conflicto según la fuente citada. Lo bonito del caso es que 81 diputados ni lerdos ni perezosos votaron al chilazo a favor de la moción, flotando en el salón de los pasos y los pesos perdidos un olor a billete verde del bueno. La incógnita es: A cuenta de qué jodidos se pronunciaron sobre un conflicto en un país que nadie conoce. Ese interés y premura nunca lo tienen salvo cuando les untan la mano, la mayoría no sabe dónde queda Azerbaiyán ni Armenia. Un ilustrado miembro de la comisión de Agricultura y Deportes dijo que Nagorno Karabaj es un luchador argentino barbudo que miró en la tele de patojo en el programa Titanes en el Ring que le gustaba en paleta. El ridículo está hecho, solo falta aprobar otro punto resolutivo para que renuncien y se vayan a Corea del Norte a recibir clases de geografía e historia diez años y mejor si no regresan. No sea el diábolo de que se saquen de la manga darle al líder máximo la orden del aguacate sin pepita en el grado de gran cruz, calavera y camposanto, metiéndonos en un lío internacional de película. En esta vida no basta ser bruto, hay que aparentar un poco.