Lunes 24 DE Junio DE 2019
Opinión

Legislación a la Árbenz

Una política de libertad es la única verdaderamente progresiva.

Fecha de publicación: 10-10-15
Por: José Fernando Orellana Wer

La época electoral es terreno fértil para la promoción de políticas populistas, la demagogia y el oportunismo relucen en el discurso de los candidatos mientras las propuestas consistentes y objetivas brillan por su ausencia. La candidata a la presidencia por el partido guatemalteco miembro de la Internacional Socialista, no perdió el tiempo y le pidió a sus secuaces que desarchivaran la iniciativa de Ley 4084.

Las 30 páginas de peligrosos y ambiguos sofismas socialistas que conforman la iniciativa se pueden sintetizar en que es una ley que busca la redistribución de las tierras, el control total del gobierno en la producción de alimentos y el incremento de la burocracia estatal. En otras palabras, es la especie de política pública por la que lucharon las guerrillas marxistas-leninistas durante el siglo pasado.

La propuesta inspirada en el Socialismo del siglo XXI que hoy tiene a Venezuela en manos de un tirano y sumida en la escasez, promueve el saqueo a través de una reforma agraria en la que la tierra es expropiada de aquellos a los que legítimamente les pertenece para dársela a otros, bajo un perverso ideal de justicia social. Digo perverso pues el robo legalizado es una antítesis del concepto de justicia.

Por otro lado, establece que “el Estado define soberanamente la modalidad, época, tipo y calidad de la producción alimentaria (…) evitando toda competencia desleal (…) con alimentos cultural y socialmente pertinentes para la población”. Esta perversa ley pretende prohibir el libre intercambio entre individuos, negando el comercio de alimentos extranjeros más baratos o el cultivo de cualquier producto que no se adecue a los mecanismos de siembra y la dieta tradicional indígena.

Contrario al nombre de la iniciativa, esta ley no promueve el desarrollo sino la pobreza y el estancamiento, no solamente rural sino nacional. El único resultado de esta propuesta sería la creación de microeconomías de subsistencia similares a las de la época feudal en la que cada uno tendría una pequeña parcela de tierra en la que podría producir únicamente lo que funcionarios del gobierno consideren “culturalmente pertinente”.

Los únicos que saldrían beneficiados serían todos los burócratas que se contratarían para trabajar en el Sistema Nacional de Desarrollo Rural Integral. Es decir, un grupo de parásitos que se dedicarían a transar favores y privilegios.

De llegarse a aprobar, los guatemaltecos podrán agradecerle al CUC, la CONIC, la Uasp, a Álvaro Ramazzini, a los diputados, a la cooperación de Suiza y Bélgica, entre otros vividores, por promover la perpetuación de la miseria.

Bien dijo el economista F.A. Hayek que “nuestro problema consiste en crear condiciones que sean favorables al progreso, pero no en planificar el progreso. (…) Una política de libertad es la única verdaderamente progresiva”.