Lunes 24 DE Septiembre DE 2018
Opinión

¡Empleos!

Para la generación de empleos debemos estar claros que existen varios condicionantes que determinan las posibilidades de su creación.

— Roberto Gutiérrez
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En los inicios de la actual campaña electoral la mayoría de los partidos políticos utilizaron como argumento central para su proselitismo el tema de la generación de empleos y oportunidades de trabajo, a sabiendas que este es un clamor de la mayoría de la población, especialmente la joven del país.

Sin embargo, y dado los acontecimientos surgidos por las denuncias de corrupción, corrupción que en su momento fue liderada por la anterior vicepresidenta y presidente de la República, y la subsecuente defenestración de ambos de los altos cargos, el tema central de los políticos en contienda se transformó a la lucha contra la corrupción; en este sentido es notorio que uno de los actuales contendientes a la segunda vuelta ha utilizado como lema de campaña “ni corrupto ni ladrón”.

¿Y dónde queda el tema de las oportunidades de empleo para los guatemaltecos?

Sin duda olvidado por los políticos, al menos de momento. Y siendo, como es, uno de los asuntos de mayor importancia para los ciudadanos, se requiere de una estrategia viable a ser implementada a la brevedad. La pobreza y sufrimiento de las personas no puede diferirse al tiempo.

Para la generación de empleos debemos estar claros que existen varios condicionantes que determinan las posibilidades de su creación; entre ellos uno crucial es el promover un “clima de inversión”, –de competitividad–, que haga factible la atracción de inversiones generadoras de oportunidades de trabajo para las personas. Otro tema fundamental es el de la seguridad, tanto de las personas como de las instituciones, asuntos estos en los que Guatemala es aún muy débil. Otro factor determinante es la predictibilidad fiscal y legal, especialmente en lo que compete a reglas claras de transparencia y de fortalecer el denominado Estado de Derecho. Y por último, pero no por ello menos importante, la capacidad de las personas, su preparación para el trabajo; es lo que se denomina como la Empleabilidad y que toma en consideración qué tan preparada está la persona para ocupar un puesto determinado.

La Población Económicamente Activa (PEA) del país es de 5.5 millones de personas, siendo el 42 por ciento de ellas jóvenes entre los 13 (edad mínima “legal” para trabajar en Guatemala), y los 29 años. Cada año ingresan a la edad considerada como laboral 180 mil jóvenes, de los que únicamente un seis por ciento encontrarán un trabajo considerado “decente”, mientras que 20 por ciento se quedarán entre los denominados Ninis (36 mil jóvenes que se adicionan a los que ni trabajan ni estudian, y que en muchos casos se insertan en grupos delincuenciales y maras); otra cantidad similar se dedica exclusivamente al estudio, y el resto, otros 90 mil jóvenes buscarán cómo integrarse en el sector informal de la economía, sector de bajísima productividad y pocos ingresos a las personas, y en el que labora un 76 por ciento de los guatemaltecos; y finalmente emigrarán unos 1,800 jóvenes cada año hacia el Norte (uno por ciento del total).

El Estado guatemalteco, y quienes lleguen a su dirección política, deben asumir sin letargos la responsabilidad de una estrategia de promoción del empleo, para lo cual se hace necesario mejorar el sistema de seguridad de las personas e instituciones; y especialmente mejorar el sistema educativo para que cumpla esa trascendente función de manera profesional (las otras tareas de un sistema educativo son formar al joven para la ciudadanía y, por supuesto, prepararle para que “aprenda a aprender”).

El Ministerio de Trabajo y Previsión Social es la entidad del Estado responsable de la promoción del empleo, por lo que debe asumir el rol que le compete, especialmente incidiendo en el sistema educativo para preparar mejor a los jóvenes. Sabiendo, eso si, que la generación de empleos es multicausal, por lo que deben tomarse en cuenta los factores antes mencionados, especialmente facilitando el funcionamiento de empresas privadas para que estas puedan contratar a toda esa miríada de jóvenes que aspiran a encontrar una oportunidad para su vida laboral.

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