Martes 18 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Reubicación de familias de El Cambray II

— EDITORIAL
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Según informaciones de prensa, las autoridades de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) y de la Municipalidad de Santa Catarina Pinula (departamento de Guatemala) y la oficina del Procurador de los Derechos Humanos (PDH) están coordinando esfuerzos para evacuar las viviendas de la corona del deslizamiento de tierra que el jueves pasado soterró cientos de personas e innumerables viviendas en la aldea El Cambray II (municipio de Santa Catarina Pinula), con un número de fallecidos que no cesa de aumentar.

Es más, la oficina del PDH ha anunciado que las familias que no quieran salir de los lugares riesgosos, se buscará la forma de accionar legalmente, con el fin de preservar la vida de las personas que corren peligro. Por su parte, las autoridades de la Conred, luego de contar con los resultados de la evaluación geológica del lugar, procederá “a visitar vivienda por vivienda para informarles a las personas que están dentro del área más crítica la solicitud para que evacúen en forma preventiva e informarles la importancia de proteger sus vidas”.

La decisión de evacuar es correcta, toda vez que el lugar es inestable y de hecho el lunes pasado se produjo un segundo deslave, que, afortunadamente, no redundó en más tragedias humanas. Sin embargo, los habitantes sobrevivientes de la aldea El Cambray II, quienes viven en condiciones precarias, se harán las mismas preguntas que posiblemente se hicieron en el año 2008, cuando la Conred alertó sobre el riesgo de vivir en un lugar altamente vulnerable e inestable: ¿Dónde seremos reubicados? ¿Habrá apoyo para construir nuestras viviendas y para nuestra subsistencia? ¿Contaremos con servicios adecuados (agua potable, energía eléctrica, transporte)?

Casualmente, el 2008 fue el año en que se inauguró el régimen de Álvaro Colom (2008-12) y cuando los programas sociales degeneraron y se convirtieron en la base de la enorme “maquinaria electorera” del oficialismo. Se gastaron miles de millones de quetzales bajo la consigna demagógica de la “solidaridad”. Floreció el sistema paralelo de gasto público (fideicomisos, fondos, oenegés) y se vaciaron los ministerios. Como era de esperarse, el único resultado de esta “danza de millones” fue el fortalecimiento de la clientela política del oficialismo (UNE), que todavía le está dando réditos electoreros. Por supuesto, jamás se reparó en casos como el de la aldea El Cambray II, en donde si se hubiera planificado e implementado la reubicación, sí hubiera habido una verdadera “inversión social”.

Bajo el régimen de Otto Pérez (2012-15), que heredó los programas clientelares del régimen de Colom, tampoco hubo auténtica inversión social, sino que solo un multimillonario gasto clientelar, para fines electoreros. ¡Qué desgracia!

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