Jueves 20 DE Septiembre DE 2018
Opinión

¿Será tiempo de cambiar modelos económicos?

Son 120 millones de mexicanos, ansiosos de elevar sus niveles de vida y salir de la pobreza.

— Roberto Blum
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En 1982, el presidente mexicano José López Portillo, declaró: “Fui el último presidente de la Revolución Mexicana”. Con él se cerraba el ciclo de un movimiento transformador, que se inició en 1910 y que finalmente se institucionalizó entre 1917 y 1929.

En su obra El laberinto de la soledad, Octavio Paz dice: “El movimiento revolucionario carecía de un sistema ideológico previo. Los campesinos mexicanos hicieron la Revolución no solamente para obtener mejores condiciones de vida, sino para recuperar las tierras que en el transcurso de la Colonia y del siglo XIX les habían arrebatado los encomenderos y los latifundistas”.

Toda revolución, dice Ortega y Gasset, es una tentativa por someter la realidad a un proyecto racional. Todas ellas, afirma el filósofo, se fundan en la pretensión de restablecer una justicia o un orden antiguo que han sido violados por los opresores. Así, la Revolución Mexicana se convierte en una tentativa por reintegrar el pasado y asimilar la historia verdadera del pueblo, que previamente había sido expropiada. De ella surge un régimen político y económico, que buscaría el crecimiento compartido de todos los grupos de la sociedad mexicana.

La crisis que se inicia a finales de la década de los sesenta y estalla en 1982 obliga al Gobierno a replantear el modelo revolucionario. El crecimiento compartido parecía haber llegado a su fin. De allí en adelante los gobernantes deberían ser técnicos que entendieran al detalle las reglas de la economía global de mercado. Miguel de la Madrid –un abogado con estudios de administración pública en universidades estadounidenses– gobernó a México en un difícil periodo en el que la inflación llegó a alcanzar 159 por ciento anual en 1987. El nuevo modelo económico mexicano, diseñado e implementado por Carlos Salinas, intentaba promover las exportaciones a toda costa, siguiendo el ejemplo de las exitosas economías asiáticas.

El nuevo modelo político y económico implantado profundizó la característica dual del sistema que, ya en 1965, Pablo González Casanova había analizado en su libro La democracia en México. Un sistema que distanciaba a individuos, grupos, regiones y empresas. Unos participaban de la modernidad y el crecimiento; otros quedaban al margen del desarrollo, atrapados en la pobreza.

El modelo de promoción de exportaciones de México no ha sido exitoso. A pesar de todos los esfuerzos, las exportaciones mexicanas solo han pasado del 13 por ciento al 21.7 por ciento del PIB mexicano en los últimos 20 años. El crecimiento del PIB per cápita en los últimos 35 años ha sido tan solo de un 0.6 por ciento anual, según datos de la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OCED). Peor aún: el mediocre crecimiento ha sido extremadamente desigual, tanto entre los individuos como entre las diversas regiones del país.

Hoy parece empezar a percibirse que un crecimiento económico robusto y sostenible de México no será posible si no se logra hacer crecer el mercado interno del país. Un ejemplo de esto es la economía del principal socio comercial, los Estados Unidos. La economía de los Estados Unidos se basa en un enorme mercado interno, que produce y consume más del 70 por ciento de su PIB anual y que, por lo tanto, está menos sujeto a las fluctuaciones y las crisis de los mercados globales.

Esto es una ventaja para México. Pero, aún así, el crecimiento nacional mexicano no puede estar dependiendo de las exportaciones a un país que solo consume bienes y servicios mexicanos, que en total constituyen tan solo uno por ciento del volumen total de su economía. Esa enorme asimetría es peligrosa para el país.

México necesita cambiar nuevamente su modelo económico por otro que incentive el crecimiento de su mercado interno, a fin de promover la creación de empresas y empleos para satisfacer la demanda, aún insatisfecha, de 120 millones de mexicanos, ansiosos de elevar sus niveles de vida y salir de la pobreza.

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