Miércoles 26 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Los Movimientos

¿Ciudadanos del mundo?

— Álvaro Castellanos Howell
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Hemos sido testigos de movimientos inusitados. No solamente en Guatemala, por supuesto. Por ejemplo, en España, desde el 2011 empezó el famoso movimiento social llamado “15-M”. Salió a la calle y tomó plazas, para decir ya basta al estatus quo imperante del momento en Europa. Inequidades, indiferencia de los políticos y grandes manipulaciones financieras, motivaron el asco y la reacción firme. Las manifestaciones fueron esencialmente integradas por jóvenes, de manera espontánea, y sin necesidad de identificar a un caudillo que los guiara. Espontaneidad, juventud. Principales características, que hicieron replicar esas protestas en Chile, Colombia, Francia y hasta en Nueva York, por los autodenominados “Indignados de Wall Street”. ¿Habrán tenido esos ejemplos, algún impacto en nuestras propias conciencias? ¿Nos habrán preparado y hasta motivado para que, llegado el momento, nos uniéramos en esfuerzos ciudadanos inéditos para la gran mayoría de la población guatemalteca? Quien sabe. Quizás en algo pudieron preceder y motivar nuestras inolvidables protestas que iniciaron en abril. Por ello, don Federico Mayor, ex director General de la UNESCO y ciudadano del mundo, ha expresado recientemente en un ensayo, lo siguiente: Lo que está pasando es muy sencillo y se había anunciado hace ya algún tiempo: los seres humanos están dejando de ser invisibles, anónimos, temerosos, silenciosos, espectadores, obedientes… y están pasando a ser actores que participan, protestan y proponen. Y es que ahora ya pueden expresarse, y en consecuencia, poner en práctica el lúcido inicio de la Carta de las Naciones Unidas: “Nosotros, los pueblos…” Ahora bien, no obstante estos grandes avances, me parece que el gran común denominador de los llamados movimientos ciudadanos, es el hartazgo a los particulares abusos y desmanes de los políticos y de quienes manipulan a los políticos. En el caso nuestro, solamente la corrupción asqueante nos motivó a no callar. Yo llamaría a todo esto, un “buen principio”, pues por fin hemos comprendido que debemos ser ciudadanos activos, vigilantes y combativos. Pero, la participación ciudadana ahora se debe transformar en algo programático, metódico y organizado. Y caemos en esto en una especia de paradoja: solamente la organización permite todo eso, no obstante nuestro rechazo a los políticos tradicionales. Renovar los votos en el sistema, definitivamente, es lo importante. Lo urgente, ya pasó.

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