Sábado 20 DE Julio DE 2019
Opinión

La transformación del tablero de poder

Más actores con nuevos recursos disputan el poder.

Fecha de publicación: 29-09-15
Por: Phillip Chicola

En El Fin del Poder, Moises Naim argumenta que el poder se ha vuelto “más fácil de obtener, más difícil de utilizar y más fácil de perder”. Durante el siglo XXI el poder se ha transformado: ha cambiado quienes lo ejercen, las formas de administrarlo, los mecanismos para acceder a él, y sobre todo, que quienes lo ostentaban han perdido la capacidad de mantenerlo.

Guatemala no es ajeno a ello.

En lo económico, dicha transformación está asociada a la diversificación de capitales. Por un lado, encontramos el capital tradicional. Frente a ellos, se consolida un capital emergente lícito, que aglutina a sectores cuya fuente de riqueza proviene de nuevas oportunidades y formas de organización económica, como el cooperativismo, la tecnología y las telecomunicaciones. Otro actor emergente es el capital clientelar, que afina su acumulación particularmente en el acceso a lo público. En un país donde el negocio más rentable es vender caro al Estado, dichos actores se esmeran en desarrollar relaciones directas con los políticos, puesto que el financiamiento electoral es la llave para acceder a la repartición de lo público. Finalmente, encontramos el capital proveniente del narco, el contrabando, el lavado y otros ilícitos. Su aspiración es sencilla: que el Estado se haga de la vista gorda frente a los ilícitos que afincan su riqueza.

En la prensa, dicha transformación está asociada a la relativización del monopolio televisivo y a las nuevas modalidades de opinión pública. En la última década han surgido nuevas opciones de oferta informativa, que gracias a los cables locales y la televisión satelital, han matizado la influencia de la televisión abierta. A nivel radial, las radios locales y comunitarias abarcan un porcentaje más significativo del mercado rural. La formación de opinión también se ha horizontalizado. Gracias a las redes sociales, cualquier persona con acceso a internet puede convertirse en formador de opinión, desplazando a periodistas, intelectuales y académicos.

En lo político, hoy los partidos son más autónomos que nunca frente al poder económico. El Presupuesto 2015, y sus impuestos, fue el paradigma de este proceso. También incide la descentralización: cada día más decisiones se toman en las esferas locales del poder, y los bolsones locales de recursos han generado nuevos actores clientelares en cada departamento.

A nivel social, el fenómeno es claro. Un recuento de actores relevantes así lo reflejan. En 1985, los sectores de poder en Guatemala se circunscribían al Ejército, el sector privado, la Iglesia católica y los partidos políticos. Hacia el 2015, el poder de los primeros tres se ha matizado, mientras han emergido los grupos de derechos humanos, agrupaciones profesionales, organizaciones indígenas y campesinas, academia, entre otros.

Hoy el tablero de poder en Guatemala es más complejo, más horizontal y más dinámico. Al mismo tiempo, las relaciones de poder son más inestables, cambiantes y competitivas. El poder no ha finalizado, se ha transformado.