Viernes 23 DE Agosto DE 2019
Opinión

Hillary y Donald

El problema no es Donald Trump en sí, sino qué tantos piensen como él.

Fecha de publicación: 29-09-15
Por: Roberto Antonio Wagner

En 40 años en los Estados Unidos, no se había visto una campaña tan mal manejada como la de Hillary Clinton. En aquel entonces Jimmy Carter apenas logró ganar la presidencia por dos por ciento de los votos. De acuerdo a analistas de la época dos semanas más y seguramente pierde. Clinton parecía seguir los mismos pasos que Carter. Hillary arrancó su campaña justo en medio de un escándalo político por mandar información clasificada mientras ella era Secretaria de Estado para Barack Obama a través de cuentas de correo electrónico privadas.

Aparte de los contenidos de los correos, el gran problema es cómo una aspirante a la Presidencia puede cometer errores tan sencillos. En vez de distanciarse de este tema, Clinton inicia su campaña defendiéndose del uso de sus cuentas de correo y luego gira a defenderse de su toma de decisiones sobre los ataques en Bengasi, Libia, en septiembre del 2012 y luego sobre los donantes y financistas la Fundación Clinton. En resumen, su candidatura para ganar las primarias demócratas se convirtió en una defensa de su persona en vez de una propuesta de continuidad. Tomando en cuenta que no tiene grandes rivales dentro del partido demócrata, todo apuntaba a que los republicanos Jeb Bush o Marco Rubio le ganarán cómodamente en noviembre del año entrante.

Así, en medio de las tinieblas de una campaña mal manejada, aparece una luz en el horizonte para Hillary en la figura de Donald Trump. Cuando el excéntrico multimillonario y anfitrión del programa de televisión El Aprendiz anunció que se lanzaría como candidato presidencial para ganar las primarias republicanas, sus rivales políticos y muchos medios de comunicación lo recibieron con carcajadas y ahora lo observan con preocupación. Exactamente igual que el fenómeno de Jimmy Morales aquí en Guatemala, Trump representa el antivoto a los políticos tradicionales y su propuesta populista, sensacionalista, racista, machista y ridícula se ha convertido en la mejor campaña para Hillary Clinton. Los republicanos Bush y Rubio tendrán un trabajo difícil antes de las primarias en febrero, porque el problema no es Donald Trump en sí, sino qué tantos piensen como él.

@robertoantoniow