Miércoles 26 DE Septiembre DE 2018
Opinión

¿Y la pobreza?, ¿y la desigualdad?

Los políticos que corren a la segunda vuelta, ojalá propongan una verdadera política de desarrollo económico que reduzca en definitiva la pobreza y las desigualdades.

— Roberto Gutiérrez
Más noticias que te pueden interesar

En los últimos tiempos el debate nacional se ha centrado en la corrupción y sus efectos; y especialmente en la persecución judicial que se ha seguido en contra de algunos de los que han cometido actos verdaderamente inhumanos al robar fondos al Estado, fondos que debían aplicarse a causas fundamentales como la salud, la seguridad, la educación, entre otros. Y esto ha estado muy bien, y se ha logrado gracias a instituciones como el Ministerio Público y el sistema Judicial. Pero todos coincidimos en que han sido personas valientes de esas instituciones las que han asumido el liderazgo para llevar a término la investigación, luego el encausamiento, la imputación y finalmente el inicio de juicios. Todo ello con el apoyo de la CICIG y de la sociedad guatemalteca.

Hoy los dos candidatos finalistas han manifestado que su principal lucha será por la transparencia, lo cual aplaudimos. Pero preocupa el que debido a ese enfoque no se ha conocido cuál es la propuesta de sus partidos políticos para la reducción de la pobreza y la desigualdad en Guatemala, asuntos estos de primer orden. Apenas la lideresa de la UNE ha manifestado que continuará con los programas sociales, que en términos estratégicos no resuelven los problemas anotados, sino que se convierten únicamente en un medio para apoyar a personas; no pasan de ser ayudas de coyuntura, necesarias sí, pero no soluciones definitivas.

Una verdadera estrategia para la reducción de la pobreza y la desigualdad debe plantear los medios de producir una riqueza que genere empleos y autoempleos; y para ello lo fundamental es crear los mecanismos necesarios; entre ellos una política económica que facilite el desarrollo. En las últimas décadas no se ha tenido una política económica, más que la propuesta de desarrollo rural, que dicho sea, no resolverá el problema de la pobreza, pues el campo en buena parte del país es de vocación forestal más que agrícola, y las familias que viven en él al reproducirse atomizan cada vez más las parcelas (ya pequeñas), las que al no acompañarse con tecnologías adecuadas, siguen produciendo lo mismo, aun cuando los campesinos trabajen muy duro y durante muchas horas diarias.

Una política económica debe a su vez identificar motores dinamizadores, tal como los que plantea Fundesa en su propuesta denominada Mejoremos Guate, en la que identifica hasta 25 sectores económicos que pueden a su vez generar nuevas actividades productivas, como si fuese una especie de ramificaciones de opciones complementarias, haciendo llevar la propuesta a una verdadera red empresarial profusa y profunda. Por su parte los Grupos Gestores han identificado potenciales económicos para muchos de los municipios del país, siguiendo lógicas como la de un producto, un pueblo.

Adicional a ello corresponde un esfuerzo serio por hacer competitivos los diversos territorios del país, a manera de homogenizar condiciones para que en todas las regiones de la nación se atraigan inversiones productivas generadoras de empleo. Acompañando a ello el desarrollo de tecnologías apropiadas, asunto en que las universidades pueden ayudar a su logro. Un asunto adicional para el propósito de contar con una verdadera estrategia de desarrollo económico es promover capitales de riesgo, a donde puedan acudir los nuevos emprendedores a proponer sus ideas, ideas que surgirán de las incubadoras de negocios que hay que crear.

Si todo lo anterior funciona, surgirán diversas entidades que prestarán los denominados servicios empresariales, que incluyen la formulación de planes de negocios, identificación de mercados, gestión de recursos, etcétera.

Una política de desarrollo económico como la enunciada hace falta. Que sirva la presente para motivar a los políticos que corren a la segunda vuelta, para que propongan una verdadera política de desarrollo económico que reduzca en definitiva la pobreza y las desigualdades que sufren buen número de nuestros coterráneos, asunto que solo se logra en la medida en que se genere riqueza compartida.

Etiquetas: