Miércoles 26 DE Septiembre DE 2018
Opinión

La herencia

El tiro de gracia.

— Anabella Giracca
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Miles de compatriotas, dentro y fuera del país, se dieron a la tarea de recuperar algo que se había quedado suspendido en la recóndita oscuridad de nuestra historia: su voz. Por décadas, el silencio devoraba. Pero la gente encontró las raíces de su ciudadanía y una razón para detener lo que hasta hace poco era algo similar al “fatum” de la mitología romana. O sea, al destino inevitable. En conclusión, la caja de grillos se destapó (Reconocimiento MP y CICIG).

Pero no hay tiempo. Muchos años de saqueo han hecho lo suyo. Un Estado en harapos que a duras penas puede y podrá sostenerse. La hambruna insiste. Millones sin vacunas. No hay quimioterapia para todos aquellos que la necesitan desesperadamente. La depredación en territorios no se detiene; los crímenes continúan; el sistema educativo no encuentra la salida hacia el progreso. Y como si fuera poco, la herencia que nos dejan los “patriotas” es un presupuesto 2016 perverso que no pretende paliar las tragedias cotidianas.

Lo que le espera al gobierno de transición es mucho en poco tiempo. Intentar, por ejemplo, articular entre bancadas para que dicho presupuesto responda a las urgencias nacionales, no es mala idea. Con solo asignar los recursos del primer trimestre en caja y bancos para no colapsar, ya sería algo. Los recursos destinados a educación y salud son muy limitados. Y sin educación, y sin salud lo que se esperaría con este presupuesto es desastroso. El pueblo exige una agenda seria de transparencia y una hoja de ruta para rescatar la SAT, pero esto tampoco se traduce en números.

La última herencia “patriota” que no soluciona los problemas del país. Los ahonda. ¿Un presupuesto a base de préstamos y bonos, mientras la tasa tributaria disminuye?

La paradoja es que no se evidencia una lucha frontal contra el contrabando y la evasión. En lugar de ahogar el 029 (puerta para plazas fantasmas), se incrementa sustancialmente, mientras el destino presupuestario para desnutrición, disminuye. ¿Cuál es la situación financiera real de salud? ¿Cuáles son las deudas?, ¿los contratos? Los centros de salud están cerrados a piedra y lodo porque no hay razón para abrir sus puertas ante semejante quiebra.

¿Qué país queremos y cuánto nos cuesta? (se le asigna demasiado dinero a la “bolsa segura”, y no se incrementa calidad educativa, por ejemplo). Es hora de redireccionar. ¿Q900 millones para el rubro de publicidad? ¡Por favor! ¡Vaya despropósito!

¡Que no se silencien las voces! ¡Que no se vacíen las plazas!

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