Miércoles 26 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Don Alejandro: No repita los mismos errores

No pase a la historia como otro Presidente más que solamente se dedicó a “entretener a la nigua”.

— Hugo Maul R.
Más noticias que te pueden interesar

Aunque es verdad que usted, don Alejandro Maldonado, asumió el puesto de Vicepresidente cuando ya el ejercicio presupuestario estaba bastante avanzado, la jerarquía de ese cargo le permitía haber jugado un papel más fructífero en la elaboración del presupuesto público para 2016. No repita como Presidente los errores estratégicos que pudo haber cometido como segundo a bordo. Por ejemplo, nada le impide eliminar o reducir a su más mínima expresión la infinidad de Secretarías y otras Dependencias de la Presidencia. Si de resultados valiosos se trata, según lo que estas dependencias consignaron en el proyecto de presupuesto para el 2016, no se pierde mayor cosa. Aún así, para evitar que lo acusen de autoritario, basta con que usted pida a cada una de estas entidades un informe de impacto de sus actividades sobre la población objetivo que deberían atender para corroborar el punto. Ahorrarle al pueblo de Guatemala unos Q500 millones en este tipo de gastos a cargo de su despacho no es poca cosa. Lo mismo podría hacer con la multiplicidad de fondos sociales y fideicomisos existentes, entre todos ellos se ejecutan cerca de Q2 millardos anuales, el cargo que hoy tiene le da todas las facultades para extinguir dichos contratos y dependencias.

Según el proyecto de presupuesto, durante el 2016 se contratarán 5 mil nuevos trabajadores públicos adicionales y se aumenta en casi Q600 millones el presupuesto del Mineduc asignado a hacer frente a los compromisos derivados del pacto colectivo. Mientras la ley no se reforme, en materia de recursos humanos usted tiene autoridad sobre la Oficina de Servicio Civil, lo cual lo faculta para tomar decisiones, congelar los gastos en remuneraciones de personal, prohibiendo nuevas contrataciones y aumentos a los renglones de gasto asociados a este rubro. Que no lo asusten con el “petate del muerto”; si tiene duda que todo es posible, simplemente exija a los responsables de cada uno de los ministerios una evaluación de impacto del gasto que ya ejecutan para que se convenza. Léase bien, evaluación de impacto, no informes de ejecución física y financiera; que le demuestren cómo está mejorando las condiciones de vida de los ciudadanos gracias a ese gasto. Después de ese ejercicio es casi seguro que se convencería de la necesidad de reducir el gasto a lo largo y ancho del sector público.

Tiene usted ahora la oportunidad única de tomar decisiones trascendentales que modifiquen de forma profunda la estructura del gasto público, a la vez que dejar la vara de medición con un estándar muy alto a quien asuma la presidencia el próximo año. La ley lo faculta a usted para tomar esas decisiones, déjele a los funcionarios del próximo gobierno la tarea de ajustarse a las nuevas condiciones; déjele a quien resulte electo el desafío de mantener estas nuevas condiciones de gasto durante el próximo período presidencial. Que muestren con hechos concretos su compromiso contra el abuso y la corrupción. Muéstrele al pueblo que no le arredra la enormidad de la tarea porque tiene clara la mente, limpio el corazón y anchas las espaldas. No pase a la historia como otro Presidente más que solamente se dedicó a “entretener a la nigua”.

Etiquetas: