Viernes 21 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Por huevos o por candelas

Hoy vivimos un fervor patrio y estamos mejor.

— Danilo Parrinello
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Comienzo este artículo con una frase, aparentemente vulgar, quizá en desuso pero que es un guatemaltequismo de pura cepa. Esta frase desde siempre implica que algo “se hace o se hace” entendiéndose que se hace “a huevos”, es decir a la fuerza o por peticiones a los santos, con candelas. Y esa fue la actitud que algunos “políticamente correctos”, tomaron, por sí y ante sí, y decidieron que había llegado el momento de “refundar el Estado”. El momento era este porque habría elecciones y dispusieron estos iluminados, que al regreso de Alfonso Portillo, (en cuyo gobierno se instauró la más despiadada corrupción) y estando muy cerca la convocatoria a elecciones generales, el salido de la prisión norteamericana vendría al país, como el “mesías” esperado por el pueblo para refundar el Estado. Era el “gran elector”; y algún semianalfabeto, que no sabe qué es fundar, ni refundar y mucho menos qué es el Estado, se empachó con la frasecita y se dedicó a repetirla. Él estaba apuntalado con cientos de millones, de dudoso origen, y con ese respaldo aceitó algunas “maquinarias” mediáticas que empezaron a hablar de “refundar el Estado”. Ese fue el momento que los grupúsculos de zaparrastrosos vividores de las ONG y de los euros que les mandan y traen para venir a “salvar al buen salvaje” aprovecharon e iniciaron los rumores que aseguraban que ya vendría el Pollo, a semejanza del Doctor Arévalo, y que iban a salir las multitudes, como diría Martí: “a llevarlo cargado en andas por Obispos y embajadores y detrás el pueblo en tandas…”

También vendría un ilustre ciudadano, a quien ya un cómplice del Pollo había convencido que él era el ungido y que solo vendría Alfonso y se iniciaba la refundación del Estado y la revolución bolivariana que queríamos los chapines. Nada de eso era verdad ni sucedió, ni salió el pueblo en tandas ni se invitó al ilustre “ungido”. Lo que sí sucedió fue que, gracias a la CICIG de Iván Velásquez y el Ministerio Público de Thelma Aldana, se destapó el escándalo de corrupción en la SAT y aduanas, corrupción dirigida por la soberbia Vicepresidente de la República y el terrible escándalo indignó al pueblo que salió a las calles y acabó con la presidencia de la desfachatez y la corrupción. Los oráculos de la “refundación del Estado”, mareados en su sueño de opio, quisieron vender la “genial” idea de un gobierno de transición ya que “Con estas condiciones no queremos elecciones” y aseguraban que se hacía lo que ellos decían “por huevos o por candelas” ya que la gente no iría a votar y los que fueran anularían el voto. No fue así y con todo y campañas de terror la ciudadanía respondió con una entusiasta y patriótica votación masiva y de estar caminando en el filo de la navaja, pasamos a un orden democrático y constitucional que lo que ha logrado es un esperanzador fervor patrio y los socialistas bolivarianos se quedaron con un palmo de narices. Guatemala se salvó, el futuro será promisorio según como votemos el próximo 25 de octubre. Amén.

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