Domingo 18 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Peligrosa fiera herida

— EDITORIAL
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La fiera está herida, no de muerte, pero herida. Pero aunque está acorralada, todavía puede zafársenos de las manos. Los políticos tradicionales, cuales fieras asustadas y lastimadas, muy pronto nos contraatacarán. No tan fácilmente van a renunciar a sus presas y a su territorio. Y aunque parezca pronto para estas reflexiones, lo que menos debe hacer la ciudadanía es dormirse en sus laureles en este preciso momento.

En el fondo ¡no cambió absolutamente nada! Los resultados electorales muestran que la mayoría del Congreso sigue estando en las garras de los partidos y políticos de siempre; cientos de alcaldías siguen estando en poder de los partidos habituales. Si se suman los votos para presidente de UNE, Lider PP, Todos y la UCN, resulta que más de la mitad de los guatemaltecos votaron por los políticos tradicionales. Es cierto que el menú disponible tampoco daba mejores opciones por quién votar, pero dados estos resultados sería iluso creer que herimos a la fiera de muerte.

La súbita y estrepitosa caída de Baldizón, que muchos interpretan como una sólida victoria ciudadana, no puede creerse que es la derrota final de la política tradicional. La persecución judicial contra algunas de las mafias enquistadas en el Estado, incluida la de la pareja Pérez-Baldetti, apenas fue un leve rasguño en la coraza de esta fiera. El creciente desprestigio del mafioso sindicalismo público, aunque daña su credibilidad popular, en nada disminuye su poder político. Bajo estas condiciones resultaría ingenuo creer que se ha ganado la guerra; no se ha ganado nada todavía, salvo enojar a la bestia.

Hoy debemos continuar en la cruzada contra esta fiera hereje, que detesta nuestra voz y que se esconde en el Congreso. Cien diputados no pueden robarnos lo que millones de guatemaltecos ganamos en las calles. No debemos dejar que unos pocos nos sigan pisando bajo sus pies, ni que devoren a las nuevas expresiones políticas que representan nuestros anhelos por una democracia con más honestidad.

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