Sábado 20 DE Abril DE 2019
Opinión

La política: arte de lo posible

Los guatemaltecos estamos siendo actores cada vez más informados, analistas, exigentes y atentos de estos procesos inéditos.

— luis fernando andrade falla

El Consejo Ecuménico Cristiano emitió un comunicado oportuno y motivador sobre la situación coyuntural del país el 12 de diciembre del 2014, fecha en que se celebra con especial devoción el día de la Virgen de Guadalupe. En su parte concluyente decían, “Todo lo anterior devela la crisis profunda y la descomposición política, económica, social y moral con que cerramos 2014 impregnado de propaganda electoral anticipada y que exige una ciudadanía informada, activa y propositiva para enfrentar la coyuntura político-electoral del 2015, para superar la actitud del silencio y la indiferencia”.

La ciudadanía a lo largo de los últimos meses ha superado con creces y dejado en el pasado precisamente esa actitud del silencio y la indiferencia. Lo registra así las elecciones generales del domingo 6 de septiembre pasado en las que se volcó decididamente a las urnas el 70 por ciento del electorado para depositar su voto dejando en solfa a los agoreros y aquellos dedicados a elucubrar quienes presagiaban un alto abstencionismo y exhortaban al voto nulo. Y se ha reafirmado que las manifestaciones multitudinarias, plurales, motivadas sin prejuicios ni sesgos ideológicos y de ninguna otra naturaleza, han incidido en buena medida en los resultados electorales especialmente las de carácter presidencial confiando en que las exigencias legítimas planteadas en las calles y en las plazas pueden ser resueltas de manera pacífica, democrática y dentro del orden constitucional.

Se ha demostrado que en Guatemala la política es el arte de lo posible, más aún en un mundo globalizado altamente interdependiente y en constante avance en los sistemas de comunicación e información que influyen cada vez más en el ámbito de la acción política.

Un ejemplo ilustrativo de ello ha sido cómo la ciudadanía profundamente indignada por los aberrantes niveles de corrupción se organiza en el uso de las redes sociales digitales y en el ejercicio de la libertad de expresión contribuyendo de manera significativa en la estrepitosa derrota del candidato presidencial del partido Libertad Democrática Renovada, Lider, Manuel Baldizón, quien en un momento dado se veía a sí mismo como el factor omnipresente y dominante de la política nacional y seguro próximo Presidente de la República electo en la primera vuelta electoral.

Y qué decir del ejemplo de las investigaciones judiciales, capturas, procesamiento y encarcelamiento preventivo de quienes ejercían las máximas magistraturas del poder Ejecutivo del Estado. Los guatemaltecos estamos siendo actores cada vez más informados, analistas, exigentes y atentos de estos procesos inéditos en el que el régimen constitucional y jurídico del país se ha fortalecido. En estos procesos hay un reconocimiento a la cooperación internacional expresada en la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, CICIG, por su labor en apoyar y en trasladar capacidades y experiencias al Ministerio Público en investigaciones de alto riesgo, complejas, especializadas y en la estructuración y presentación de pruebas.

Hay por ello una creciente confianza ciudadana de que estos y otros ejemplos emblemáticos son precedentes para no dejar inmune e impune a quienes han sido parte de las estructuras de poder relacionadas a la corrupción y a actos criminales que han condenado por años al debilitamiento crónico del Estado.

Guatemala requiere de un Gran Acuerdo Nacional en el que las fuerzas políticas que han interpretado correctamente los signos de los tiempos puedan articular propuestas que al asumir la responsabilidad de dirigir el país puedan establecer un consenso mínimo de gobernabilidad sin menospreciar a partido y a sector alguno representativos con capacidad de propuestas y con un sentido del momento histórico que estamos viviendo.

Se ha demostrado que la política es el arte de lo posible y la ciudadanía plural, consciente y propositiva que enarbola con orgullo la bandera nacional ha dado ese ejemplo a las fuerzas políticas y a los distintos sectores del país que sí es posible una Guatemala mejor.

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