Domingo 18 DE Noviembre DE 2018
Opinión

¡Qué interesante!

— EDITORIAL
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Como consecuencia del colapso total del régimen de Otto Pérez y Roxana Baldetti, y con él el del oficialista PP, la mesa estaba servida para que los otros dos proyectos de corte populista autoritario con fines lucrativos, impulsados por los partidos UNE y Lider, que hicieron causa común con el régimen de Pérez y Baldetti desde el Congreso, a través de la aprobación de paquetes tributarios que facilitaron el contrabando y la defraudación aduanera, gigantescos presupuestos desfinanciados, préstamos para financiar proyectos multimillonarios asignados sin cumplir con el procedimiento de licitación, leyes con dedicatoria, así como de los manoseados listados geográficos de obras, para beneficiar a las respectivas clientelas políticas, fueran los finalistas de la primera ronda electoral.

Tanto la UNE como Lider, al igual que el PP, a través de un financiamiento multimillonario de origen oscuro, llevaron a cabo una masiva “compra de votos” sin precedente en la historia de Guatemala, que les permitió capturar una votación segura, en franca burla de la democracia política y de la ciudadanía consciente.

Lamentablemente, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) permitió a los partidos Lider, UNE y PP todo tipo de infracciones a la Ley Electoral, desde tolerar una multimillonaria campaña electoral anticipada hasta no sancionar con la cancelación el financiamiento electoral ilícito y el haber violado el límite máximo de gastos de campaña, en detrimento, por supuesto, de los demás competidores, así como la inscripción ruinosa de candidatos no idóneos, incluso aquellos ligados a proceso penal.

Sin embargo, la ciudadanía consciente salió a votar el domingo pasado, en forma masiva (en contra de los llamados al voto nulo de parte de extremistas y radicales), y rompió el esquema de la UNE y Lider, que causalmente tienen el mismísimo origen, para disputarse entre ellos una eventual segunda vuelta, ya que, con la fuerza de los votos, sacó de la competencia electoral a uno de los dos, sea UNE o Lider, que está por definirse todavía, y colocó en la segunda vuelta a un outsider, Jimmy Morales, que basó su estrategia electoral en la “política de la antipolítica” y capitalizó, junto con otras opciones independientes, el “voto adverso” o “antivoto” contra los presidenciables de la UNE y Lider, que, indudablemente, se harán presentes de nuevo en la segunda ronda electoral a celebrarse el próximo domingo 25 de octubre.

Si la ciudadanía no hubiera salido en forma masiva a votar, sin duda harta de la partidocracia y de los populistas, estilo “chavista”, Sandra Torres o Manuel Baldizón se habría convertido en Presidente de Guatemala. No obstante, los votos de la ciudadanía consciente, de la mano de la CICIG, fueron más que los “votos cooptados” de la UNE y Lider, que, tal y como lo hicieron en las elecciones generales pasadas, harán causa común en la segunda vuelta, junto con el PP, que, como se recordará, dieron vida a la actual “trinca infernal” en el Congreso.

¡Esto es poder ciudadano!

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