Jueves 21 DE Marzo DE 2019
Opinión

¿Bailará él también “A caballito de palo”?

Jimmy Morales, que aún no ha realizado que llegó el momento de tomar las cosas en serio.

— Ricardo Méndez Ruiz
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Abrigaba dudas con respecto de la capacidad del entonces vicepresidente, licenciado Alejandro Maldonado, para gobernar. Algunos medios habían comenzado a minar su imagen aprovechando su condición de octogenario, esparciendo un rumor que hacía desconfiar de la integridad de sus facultades mentales. Por eso, no podía perderme la entrevista de Quique Godoy y Claudia Méndez Arriaza en Canal Antigua con Maldonado, quien con seguridad tomaría las riendas del país en breve.

A los pocos minutos de iniciada la entrevista, comencé a cobrar el entusiasmo del fanático del fútbol que ve cómo su equipo toma el control del partido desde el inicio, y muchas fueron las veces que aplaudí cuando el vicepresidente atajó los disparos y los devolvió convertidos en goles, en un disparejo partido de dos contra uno. Abundaron las faltas de respeto contra Maldonado, que él supo transformar en una lección de ética y moral no solo para los televidentes, pero de manera especial para los entrevistadores. En lugar de minarlo, Maldonado Aguirre salió fortalecido de ese lance, y las dudas con respecto de su capacidad se disiparon por completo; un golpe muy duro, sin duda, para quienes urdían la instauración de un gobierno provisional nacido de las entrañas del Movimiento Semilla. El segundo golpe lo recibirían el domingo, cuando comenzaron a fluir los primeros resultados de las elecciones generales. Ilegitimidad, abstencionismo, votos nulos, violencia, y falta de confianza en el proceso, fueron las entusiastas predicciones de los semilleros, y se equivocaron en todo. Si algo quedó claro, es que es la extrema izquierda la que carece de legitimidad en Guatemala, habiéndose ubicado a la cola de la cola en las elecciones; se han erigido en jueces sin que nadie, más que algunos países de la comunidad internacional y varias ONG extranjeras los hayan investido con tal poder. Demostraron que su participación, análisis y proyecciones sirven solo para llenar el basurero, sembrar la confrontación, y llenarse las bolsas con dinero.

Ahora viene la otra parte, la de la segunda vuelta, en la que habremos de decidir entre Sandra Torres, que con seguridad daría al traste con cualquier manifestación de descontento popular en contra de su hipotético gobierno, movilizando gente como lo hizo durante la crisis en el caso Rosenberg, y Jimmy Morales, que aún no ha realizado que llegó el momento de tomar las cosas en serio. Guatemala ha sufrido la tragedia de tres “buenas gentes” al hilo en la presidencia, que debido a su falta de carácter han cedido el timón del gobierno a personas que no fueron electas para ello y que, para colmo, lo hicieron mal. En ese espejo debe observarse Morales, a quien de un momento a otro, en un arranque de entusiasmo, podríamos ver bailando A caballito de palo.

Mientras tanto hoy, veremos si el juez Miguel Ángel Gálvez respeta el Debido Proceso en el caso de Otto Pérez Molina.

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