Viernes 24 DE Mayo DE 2019
Opinión

Votar o no votar: el dilema

¿Es el voto nulo un medio efectivo para obtener poder político?

Fecha de publicación: 04-09-15

Los acontecimientos se han precipitado sobre nosotros, igual que las lluvias tormentosas. La ciudadanía puede vanagloriarse: ganó el pulso a los estamentos más altos del poder público. En el caso de OPM fue la ciudadanía la que acorraló al poder y no a la inversa. Hay razones para sentirse orgullosos, pues aparte de demostrar una portentosa fuerza, la gente de Guatemala lo hizo con elegancia.

Pero qué lejos estamos de las costas a donde deseamos llevar nuestro barco. Y como en aquellos tiempos en que se temía que hubiese un abrupto final en una tierra plana, seguimos navegando con la oscura premonición de que adelante se abre el abismo. Las elecciones no siembran fe, ni esperanza del futuro. Y no supimos cómo obligar al sistema a discontinuar su estúpida inercia. Nunca se pudo ofrecer respuestas claras a las interrogantes que planteaban las salidas: un gobierno de transición, una suspensión temporal de las elecciones, una reforma política apurada. Ninguna de las propuestas encontró respaldo masivo porque no se logró articular el qué con el cómo. La salida más viable para depurar el proceso la tuvo en sus manos el TSE, pero tampoco se atrevió. De hecho, con su tibieza ha ensombrecido el panorama.

Si algo hemos aprendido en estos días de marchas ciudadanas es que el poder público tiene un enorme peso. Moverlo es difícil e indispensable. Por ello, es importante ganar espacios adentro de la esfera institucional. ¿Qué hubiéramos hecho sin Thelma Aldana? ¿Sin Nineth Montenegro? ¿Sin Miguel Ángel Gálvez?

Si las elecciones suceden a pesar nuestro, ¿votar o no votar? Es clarísima la postura de quienes no quieren respaldar el sistema espurio con su voto. Sin embargo, no servirá para construir alianzas con el poder público articulado alrededor de quienes tendrán acceso a él por medio del voto. Y eso hay que tenerlo claro. Si de aprovechar un periodo de transición política se trata, si de lograr reformas profundas que nos aseguren un nuevo sistema político se trata, no votar, o votar nulo no ayuda. ¿A quién le pedirán las reformas quienes anulen su voto? ¿Con quién piensan trabajar? ¿Qué hubiera pasado si se hubiera hecho el esfuerzo de articular un frente contra la corrupción, enraizado en los partidos políticos que no tienen trayectoria corrupta?

Por la sencilla razón de que confío en que estamos aquí para una lucha más larga que botar a OPM creo que, si las elecciones se realizan, votar es una batalla que debemos afrontar. Quizá no sea tarde para crear compromisos. Quizá optar por confiar en algunos de estos actores sea crucial cuando intentemos consolidar los cambios profundos que Guatemala necesita. En todo caso, ante el dilema del voto, un elemento a tomar en cuenta es preguntarnos qué nos da mayor poder político. La satisfacción personal quizá no sea suficiente.