Miércoles 26 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Economías nacionales y el turismo

La generación de empleo es urgente en Guatemala.

— Werner R. González
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“Riviera Maya” ha sido el eslogan del pasado Foro Económico Mundial realizado en Quintana Roo, México, a finales del primer cuatrimestre del presente año, en donde una vez más se ha destacado la importancia de la alianza sectores público-privado como fórmula de optimización productiva para las economías nacionales como condición apremiante en la reducción de la pobreza, cuyo mayor exponente es la hambruna, manifestada en alto porcentaje en la región. Para ello, la recuperación del brazo social del Estado es factor esencial hacia la búsqueda del desarrollo rural cuyo vector principal son las Mipymes agropecuarias, a las que hay que promocionar e impulsar.

En ese sentido, impresionantemente positivo es el hecho que a inicios del presente siglo XXI se hable de la economía social de mercado como alternativa de palanca al crecimiento económico para que los Estados por la vía de sus gobiernos puedan hacer más racional la distribución de bienes y servicios previstos en la política pública social y llevados a la sociedad por medio de los presupuestos nacionales –ya que sin presupuesto no hay compras ni entregas.

El Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales, recientemente, ha declarado que por desvíos se despilfarran aproximadamente Q20.8 millardos de quetzales (un 29 por ciento) del presupuesto. ¡Qué barbaridad!

Para corregir lo anterior se necesita un solo determinante: voluntad de hacer bien las cosas. Que incluye: responsabilidad individual, compromiso social y valores ante la institucionalidad del Estado. Por otro lado, como arriba se mencionó, con una alianza pública-privada con las Mipymes agropecuarias se podrá devolver la confianza en la inversión nacional para que el capital se reproduzca localmente generando fuentes de trabajo a la mano de obra rural más especializada. Y reservar al rural-rural la propuesta, siguiente.

Como Guatemala, por su actividad económica de materias primas, tiende a ser más rural que urbana: el Estado debe procurar mejorar la economía local rural, y para ello, nada mejor que apoyarse del turismo mesoamericano que incluya senderos ecológicos para darle vida económica al campo; pero además, fomentar el sistema de riego para diversificar la producción agrícola si se desea que las familias en subsistencia y pequeños excedentarios tengan oportunidades de autoempleo familiar con apoyo, bien monitoreado, de microcréditos blandos; mientras que con el turismo-ecológico y el fomento a las artesanías, habilitar espacios de participación para los sin tierra, quienes actualmente ocupan su tiempo conforme a sus circunstancias.

En los sectores, arriba referenciados, categorizados tipológicamente como de subsistencia, excedentarios y sin tierra se ubican los hogares donde los agentes de cambio del Sistema Nacional de Extensión deberán jugar un papel fundamental en el desarrollo rural del país en el marco administrativo descentralizado del Sistema Nacional de Cuencas.

La generación de empleo es urgente en Guatemala, así que un buen esfuerzo presente de beneficio a futuro sería aprovechar nuestras ventajas comparativas de país; y, una de ellas, es: la inteligencia y cultura de nuestros ancestros mayas “uno de los calendarios más precisos registrados en la historia” por lo que continuar ampliando el proyecto turístico-ecológico “La Riviera Maya” de interconectividad mesoamericana y de desarrollo económico, conforme a las conclusiones del Foro Económico Mundial, sería exponencialmente productivo mejorando sustancialmente la economía guatemalteca teniendo como externalidad positiva la recuperación de nuestra marca país: “El País de la Eterna Primavera”. A tono con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas que inicia en septiembre-2015.

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