Lunes 15 DE Julio DE 2019
Opinión

Economía de la desinflación

Guatemala está transitando hacia una economía desinflacionaria.

Fecha de publicación: 29-08-15
Por: Guillermo Díaz*

A nivel internacional y nacional se observa una ralentización del aumento de precios o desinflación, que en algunos casos se torna en inflación negativa o deflación. Por ahora, el consumidor gana, pero una baja constante de los precios es peligrosa para la economía. El paradigma vigente en las últimas dos décadas se ha enfocado en la inflación y ahora parece que es época de cambiarlo.

En el plano internacional, en el último año se observó una drástica caída de los precios del petróleo, producto de la mejora en métodos de producción, que permitieron incrementar la oferta. La tendencia es a continuar con precios bajos, con posibilidad que se reduzcan más en el corto plazo.

En el ámbito nacional, la tasa de inflación se ubica por debajo de tres por ciento, cifra no vista en el país desde hace casi cuatro décadas. El tipo de cambio se mantiene estable en un nivel bajo, de Q7.64 en promedio en el sistema bancario, cifra que se reduce a alrededor de Q7.50 para operaciones menores realizadas por quienes reciben remesas. La tasa promedio activa de interés evidencia una baja de casi un punto porcentual en el último año, en tanto que la tasa de préstamos de la semana o de préstamos nuevos refleja una baja de casi tres puntos porcentuales en dicho período. A lo anterior, se agrega la reducción de casi treinta centavos de quetzal en el último semestre, en promedio, con tendencia a la baja en corto y mediano plazo, a causa de los cambios en la matriz energética.

El comportamiento de precios, como los mencionados, muestra que, al igual que otros países del mundo, Guatemala está transitando hacia una economía desinflacionaria. El menor crecimiento o baja en los precios tiene riesgos. En principio puede mencionarse que en términos reales puede encarecer el crédito, desestimulando el financiamiento ajeno por parte de las empresas, con consiguiente baja en la inversión. También puede postergar las decisiones de los consumidores, ante la espera a menores precios para concretizar las compras.

La política monetaria ha sido conducida en la última década a reducir la tasa de inflación, los resultados muestran su éxito. Dado el nivel alcanzado por la tasa de inflación es conducente ir pensando en un cambio de paradigma en la política monetaria, hacia una economía en desinflación. En ese contexto, la política monetaria debe incorporar entre sus objetivos el impulso de un mayor crecimiento económico equilibrado, considerando que el fantasma de la inflación se aleja. Con el impulso del crecimiento económico se retomaría la política de desarrollo, que ha estado invisibilizada de la política económica, anclada en conservar la estabilidad macroeconómica. La alta tasa de pobreza existente en el país es condición suficiente para retomar la política de desarrollo.

*Departamento de Economía Empresarial, URL.