Domingo 18 DE Noviembre DE 2018
Opinión

La nueva gobernabilidad local

Habrá que construir la gobernabilidad local que exigen los nuevos tiempos.

— Roberto Gutiérrez
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La relación entre política y sociedad en los municipios del interior del país se ha deteriorado con el tiempo. Hasta hace unos 30 años los que participaban en las contiendas políticas para puestos de elección popular (alcaldía, concejalías) eran por lo general líderes reconocidos, de los que se sabía, por su trayectoria personal, que lo hacían por vocación de servicio, con ideología, con propuesta política, con planes. Eran personas que sabían de antemano que los recursos con que contarían, –si llegaban al puesto–, eran muy escasos, apenas unos arbitrios y tasas. En los últimos años, a partir de 1987, con la vigencia de la Constitución que nos rige, los municipios reciben una importante cantidad de recursos que llegan a alcanzar más de 11 mil millones de quetzales anuales, cantidad nada despreciable. El problema que con ello se ha dado es que el estímulo por la participación política ya no es, usualmente, aquel espíritu de servicio, sino más bien lo ha sido el atractivo de manejar los recursos con las posibilidades de enriquecimiento ilícito vía negociaciones espurias con los “ejecutores de obra pública”, tal como lo ha demostrado la prensa en muchos casos.

Ante la crisis que estamos viviendo, me parece que esta forma de hacer gobierno en lo local cambiará fundamentalmente porque ha habido una inusitada incursión de “ciudadanía”, especialmente de jóvenes, reclamando transparencia y buen manejo a los políticos. Por tanto, me parece adecuado hacer algunas reflexiones para que ese despertar de las sociedades locales sea sostenible en el tiempo.

En este sentido, un primer elemento es que se conformen Observatorios Cívicos en cada municipio para supervigilar las finanzas municipales, la prestación de servicios y la forma en que se otorgan los contratos, especialmente los de obra física. Y supervisar la calidad de estas obras durante y después de su proceso constructivo. Esta función de observación es compleja y costosa, por lo que la sugerencia es que participen las universidades (que cuentan con el recurso humano calificado), y otras entidades que colaboren en su financiación.

Un segundo elemento central será auspiciar la formación ciudadana en la juventud; para ello revisar los contenidos de la clase de Ciudadanía en el sistema educativo fortaleciéndolo, desarrollar nuevos canales de formación (radio, televisión, etcétera). La idea es hacer conciencia que no basta con una democracia representativa en la que votamos cada cuatro años y nos olvidemos de la relación política, sino que construyamos una democracia más participativa.

Exigir que los funcionarios públicos sean calificados, y premiados en su caso, por razones de meritocracia, y que disfruten de condiciones dignas de trabajo siempre y cuando el puesto que detentan sea obtenido de manera competitiva y transparente, y no por favores políticos.

Constituir Comités Cívicos o integrarse a ellos si ya existen en el municipio. Y una vez en ellos, exigir que se legisle para que puedan elegir Diputados y Gobernadores; que puedan vincularse con otros Comités Cívicos y que la permanencia en el tiempo sea indefinida.

Debemos estar claros que se ha acelerado la migración campo-ciudad, y que la mayoría de ciudades del interior no están preparadas, por lo que es prioritario que de manera urgente se formulen las estrategias para estar en capacidad de absorber ese contingente humano, tanto en la prestación de servicios básicos, como en aspectos de apertura de oportunidades en la economía. Para ello se ha avanzado una experiencia en Quetzaltenango con el plan denominado ICES (Iniciativa de Ciudades Emergentes y Sostenibles) facilitado por el BID (Banco Interamericano de Desarrollo). El programa consiste en un estudio a fondo de cada uno de los principales temas de la ciudad, desde la fiscalidad del municipio, hasta la prestación de servicios (agua, drenajes, basura, energía, medio ambiente, movilidad, etcétera). Es una estrategia muy adecuada para los propósitos mencionados.

En síntesis, debemos tener claro que habrá que construir la gobernabilidad local que exigen los nuevos tiempos.

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