Lunes 10 DE Agosto DE 2020
Opinión

¡A rescatar la institucionalidad democrática!

La labor del juez es vital.

Fecha de publicación: 26-08-15
Por: Adolfo Alarcón Duque / ASIES

Difícil tarea tienen los jueces encargados de controlar la investigación de los casos más sonados de la corrupción de este gobierno y, más difícil aún, será juzgar a los funcionarios implicados. La labor del juez es muy compleja, requiere de temple, carácter, y fundamentalmente, de principios y valores muy bien cimentados. Pensar que todo se circunscribe a conocer la ley y el derecho es un error. Los mejores jueces son aquellos que saben conjuntar los conocimientos técnicos con la experiencia comprobada de una vida virtuosa, aplicada a todos los ámbitos de su existencia. Sobre los hombros de esos funcionarios, mujeres y hombres, es en quienes hoy recae una responsabilidad histórica. El tiempo determinará si sus resoluciones contribuirán a legitimar la institucionalidad democrática del país, o si, por el contrario, labrarán la lápida de su tumba.

En el medio jurídico y a nivel social hay una profunda desconfianza hacia los jueces. La razón de ello es fundada por el desempeño de algunos de ellos que fomentan la impunidad y quienes han convertido tan noble profesión en una forma de traición a la Patria.

Se discute ampliamente sobre los límites al ejercicio de la función jurisdiccional, la disciplina en el servicio y sus consecuentes sanciones. Muy pocas veces nos detenemos a analizar que dichos aspectos, si bien son importantes, se aplican a situaciones donde se han emitido resoluciones al margen de la ley y se ha incumplido con las reglas de conducta necesarias en el ejercicio de la judicatura. Más bien pensemos en los jueces que han labrado una carrera honesta y digna, aquellos que arriesgan su vida día a día por servir al país y a sus ciudadanos. La ley debería reconocerlos y motivarlos.

En la actualidad, la Ley de la Carrera Judicial no concede más reconocimiento a los jueces que cumplen adecuadamente su función, que el de ser contratados nuevamente para un segundo período constitucional. Exigimos que los jueces sean capaces, honestos y eficientes, pero a la par se deben crear los incentivos correctos para que la mayoría de ellos cumpla a cabalidad el mandato constitucional.

Desde aquí, señores jueces, los exhortamos por medio de la solidaridad y el apoyo, dado que en sus manos está la oportunidad de que la crisis social y política que estamos viviendo se convierta en una oportunidad de cambio. Sus resoluciones pueden dignificar a la Nación y ayudar a que el país tome el rumbo del respeto estricto a la ley. Esperamos que al final de los procesos actuales y de los que vendrán, podamos celebrar el retorno de la institucionalidad, el fin de la impunidad y la corrupción, y el fortalecimiento de la independencia e imparcialidad judicial.