Miércoles 14 DE Noviembre DE 2018
Opinión

El costo de no invertir en la niñez

Guatemala invierte muy poco en su gente.

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Cada día, decenas de adolescentes, valientes, con sueños y ambiciones, salen de Guatemala buscando mejores oportunidades, reunificación familiar o huyendo de la pobreza y la violencia. Solo de enero a junio del 2015 han sido repatriados de Estados Unidos y México 24 niños y adolescentes al día.

 

Viajan sin documentos ni seguridad, arriesgando la vida. Prefieren arriesgar la vida antes que quedarse en su casa, su barrio, su comunidad, su municipio, su país, su patria…

 

¿Qué les estamos ofreciendo a las niñas, los niños y los adolescentes para que puedan desarrollarse plenamente en Guatemala y para que su talento y esfuerzo pueda contribuir al progreso del país?

 

Guatemala invierte muy poco en su gente. El total de la inversión social es el 8.1 por ciento del Producto Interno Bruto, PIB. De este pequeño porcentaje, la inversión directa en la niñez es el 3.4 por ciento del PIB, para atender a cerca de 8 millones de niñas y niños, una de las más bajas de la región comparándola con Honduras (7.3 por ciento), Costa Rica (6.4 por ciento), o Nicaragua (5.7 por ciento). La mayoría de la inversión de Guatemala en la infancia se destina a la educación primaria de niñas y niños de entre cinco y 12 años de edad y en menor grado a la salud de los menores de cinco años, para que sobrevivan.

 

De esa pequeña inversión, claramente insuficiente, la inversión directa en las y los adolescentes es solo el 0.4 por ciento del PIB, destinada principalmente para cubrir la sobre-edad en el sistema educativo de niños y adolescentes de entre los diez y 19 años.

 

Por otro lado, el costo de la violencia y la desnutrición en Guatemala alcanza más del 15.1 por ciento del PIB (ocho por ciento para resguardarse de la violencia, según el Índice de Paz Global y el 7.1 por ciento del PIB es lo que el país pierde a causa de la desnutrición, según CEPAL y PMA).

 

A pocos días de las elecciones, se ve y se escucha muy poco sobre estas cuestiones de fondo que deben preocupar al país.

 

¿Dónde están las propuestas visionarias, realistas y financiables sobre el desarrollo humano, el progreso social, el combate a la violencia, la desnutrición, la extrema pobreza y la impunidad?

 

¿Cuál será el financiamiento de la salud y la educación secundaria, la protección social de los guatemaltecos y la atención a las poblaciones más vulnerables y excluidas?

 

Es indispensable que los partidos políticos, las y los candidatos a cargos públicos, expongan sus propuestas, las cuales deben priorizar la inversión en el capital humano. La verdadera voluntad de la política de desarrollo se expresa en el presupuesto nacional.

 

La ciudadanía debe exigir un debate de altura, propuestas de Gobierno nacional y local que incluyan financiamiento, mejoras de gestión y transparencia, para que esa inversión llegue efectivamente a la gente, para que las niñas, los niños y adolescentes no tengan que arriesgar su vida en búsqueda de sus sueños, su desarrollo y sus derechos.

 

*Representante de UNICEF en Guatemala.

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