Lunes 19 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Carta sin sobre para don José

Aquí, a su arribo lo recibirán con honores, lo hospedarán en un hotel que pretende ser de cinco estrellas.

— José Barnoya
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Respetable don José Mujica: Enterado  por la prensa de su viaje a esta sufrida patria, le escribo esta carta sin sobre que espero lo encuentre descansando de su ardua tarea, en que por cinco años dirigió atinadamente  los destinos de la República Oriental del Uruguay.

 

Desde que era patojo aprendí a conocer y a admirar a esa república que bajo la dirección de don José Gervasio Artigas proclamó el Estatuto Agrario en 1815, estableciendo el reparto de tierras con sentido social bajo la justa consigna: “Los más infelices serán los más privilegiados”. Llega usted a mi tierra, un país diametralmente opuesto al suyo, pues en el Uruguay no hay analfabetismo; la pobreza no alcanza un 10 por ciento; ocupa además el segundo lugar con el menor índice de Percepción de Corrupción y el tercer lugar con el mayor índice de Desarrollo Humano.  Si bien su patria sufrió un largo período de dictadura cuando José María Bordaberry y los milicos la mantuvieron desde 1973 a 1985 aherrojada; ahora goza de gobiernos democráticos. Lo contrario ha sucedido en esta irredenta tierra, en donde desde 1985, nos han desgobernado civiles, militares, corruptos, cínicos, ignorantes y desfachatados.

 

Aquí, a su arribo lo recibirán con honores, lo hospedarán en un hotel que pretende ser de cinco estrellas, en donde dará usted una conferencia, cuyas palabras se atorarán sin ser comprendidas en los oídos de políticos y empresarios.

 

Como sucede siempre con mandatarios y celebridades, lo transportarán en una limusina blindada de mullidos asientos. Y como sé que usted en Montevideo, manejaba un modesto Volkswagen, le ofrezco desde ya, mi escarabajo 98, que está en buen estado y al que el experto mecánico Manuel Valdez acaba de hacer el servicio de cien mil kilómetros.

 

Admirándolo como patriota austero, honrado y justo, lo saluda un indignado guatemalteco que está a punto de hundirse con todos en la ciénaga de la corrupción, la iniquidad y el cinismo.

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