Viernes 16 DE Noviembre DE 2018
Opinión

¿Votar con la razón o por simpatía?

Se necesita un Gobierno serio, austero, de transición.

— Méndez Vides
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Las elecciones ya están a la vuelta de la esquina y el panorama es desalentador. Lo que necesitamos es elegir un Gobierno serio, austero, de transición, que se comprometa con el proceso reposado de las reformas, que ponga orden en casa sin reacomodar los muebles. Un Gobierno moderado y claro, que actúe con cordura, porque hay que limpiar y poner reglas mientras se da la opción a los ciudadanos de construir nuevos liderazgos. No necesitamos un reformador, ni paladines de la confrontación, ni creemos en palabras huecas, sino estamos requiriendo a alguien que nos represente con cordura y sentido común.

 

La voluntad popular dice que una quinta parte del electorado no encuentra opción, así que promueven el voto nulo/blanco, con actitud de avestruz que mete la cabeza debajo de tierra y se cruza de brazos mientras el país se destruye. Puede no gustarnos la comida que nos preparan en casa, pero igual comemos o morimos. Hay que ser formales, y apostar por la opción más adecuada racionalmente. Lanzarse al vacío desde el puente del Incienso no resuelve el problema.

 

La encuesta de Prensa Libre nos mostró un menú de cafetería china de múltiples opciones, una abundancia de candidatos que indigna porque todos quieren pero no proponen nada diferente, sino se disputan una supuesta pureza que a nadie importa o exhiben el poder del dinero con el desperdicio de la publicidad contaminante. A la cabeza, aunque ya golpeado, sigue Baldizón, el único candidato que ha logrado unir a la mayoría de la población en su contra, porque de cada cuatro uno lo apoya y tres le cantan que no le toca. ¿Será posible que nos llegue a gobernar en contra del voto mayoritario? Sería fatal para la moral democrática. El segundo es Jimmy, un cómico de la tele y el cine, quien actúa en su papel de presidente de a sombrero, haciéndonos reír en los debates. Pienso que hay gente que lo apoya por fregar la pita, o porque los demás le caen mal. Es simpático, pero nada formal para resolver. Y de Sandra Torres no se diga, ya conocimos la indigestión de su medicina, no queremos más purgante aunque nos lo cante con rap.

 

Le siguen dos personajes curiosos, Zury y González, que encabezan al pelotón de ciclistas. Tal vez uno de ellos logre todavía convencer al electorado indeciso. Zury atrae porque es guapa y mandona, pero no tiene la moderación que tanta falta nos hace, y en ese sentido es quizá González quien convence más, porque se nota serio, y podría representarnos como un mandatario equilibrado. Lastimosamente su publicidad no lo ayuda, porque en lugar de enganchar emotivamente ha provocado rechazo. El peligro de las emociones es que nos nublan, y ahora lo que debiera mandar en la toma de decisión es la razón.

 

Los demás candidatos dan pena, empezando por ese tal Chalo, quien necesita del apoyo de un corrupto confeso que lo manipula y usa como títere. No queremos un candidato que no brille con luz propia. Aunque bueno, hasta Alí Babá obtendría en la Bagdad de las Mil y una noches sus 40 votos.

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