Lunes 22 DE Abril DE 2019
Opinión

¿Quiénes apuestan a las elecciones?

Este financia a los candidatos que beneficien sus negocios.

— María Aguilar

A 28 días de las elecciones generales, el ambiente político en Guatemala está en un nivel bajo. En el Congreso los partidos Líder y Patriota bloquean la aprobación de reformas mínimas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos. Asimismo, ningún partido de izquierda, centro o derecha posee legitimidad ni propuestas para la crisis nacional.

 

Ante la ineptitud y corrupción de los políticos que se postulan y de los que están en ejercicio del poder, sectores urbanos rechazan las elecciones y con justa razón. Sin embargo, debe problematizarse esta postura desde una perspectiva no urbana o capitalina. Esto implica aceptar que hay sectores, especialmente en comunidades rurales, que sí quieren elecciones, algunos por intereses propios y otros porque las necesidades locales lo demandan.

 

Entre quienes favorecen las elecciones se identifica un primer sector, que son comunidades en donde los caciques políticos con poder absolutista han vendido y cedido considerables territorios y recursos del suelo y subsuelo a hidroeléctricas, mineras, plantaciones de monocultivos entre otros negocios. Estas comunidades organizadas apuestan a las elecciones como medio para sacar del poder a estos políticos corruptos.

 

Segundo sector: el que busca por vía electoral contrarrestar levemente el desmedido control del poder local y de diputaciones manejados por empresas trasnacionales y nacionales o viejos caudillos –mujeres u hombres, ladinos, mestizos e indígenas– que se han enriquecido junto a sus redes por décadas, dejando a sus comunidades o departamentos más pobres. Estos votantes albergan una visión democrática. A pesar de estar concientes de la corrupción, es la misma corrupción la que los motiva a participar.

 

Opuesto a los anteriores está el tercer sector que quiere elecciones, por ser intermediario entre las bases pobres y los partidos políticos. Este financia a los candidatos que beneficien sus negocios, inversiones e intereses. Un ejemplo, es la elite económica k’iche’ de Quetzaltenango, que salta de partido en partido aliándose con el que convenga a sus intereses.

 

Como parte de las discusiones de reforma, los denominados líderes de coyuntura, sentados en las mesas de diálogo, no deben olvidar que la capital no es espejo de las necesidades, dinámicas o conflictos regionales y comunitarios de Guatemala.

Etiquetas: