Domingo 18 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Sadismo de militares

El honor y la dignidad militar, no se recupera haciendo vomitar a golpes a jóvenes.

— Miguel Ángel Albizures
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Ver el video que dio a conocer Prensa Libre el 31 de julio pasado y que circuló en redes sociales y otros medios sobre la brutal golpiza que cinco militares propinaron a dos jóvenes en San Pedro Yepocapa, Chimaltenango, no solo provoca indignación, sino rechazo total a que el Ejército continúe en las calles con el pretexto de garantizar la seguridad ciudadana, pues cualquier persona, hombre, mujer, niño o anciano puede ser víctima de la bestialidad de la soldadesca que pone en práctica lo que ha aprendido a golpes en los cuarteles.

 

No se pueden narrar semejantes escenas, pues a unas bofetadas en la cara o en el estómago, le sigue unas cuantas patadas e insultos a dos jóvenes que se atrevieron a oponerse a un registro o que huyeron cuando vieron a los militares que, como es normal, siguen provocando desconfianza y temor en las comunidades, aun cuando los comentarios de gente desalmada que vio las imágenes, alabe a los militares y se olvide que tiene hijos que en cualquier momento, pueden caer en manos de salvajes.

 

Los nombres no hay que olvidarlos porque son bestias que pueden seguir en las calles “garantizando la seguridad ciudadana”: Oscar Otoniel Ramírez Lemus, Misael Chin Machín, Melvin Josué García Ramírez, Ismar Aníbal López Ramírez y Luis Pacheco Caal, fueron los que se turnaron para golpear a los jóvenes y es contra ellos que se debe exigir, no una simple sanción o darles de baja, sino que sean juzgados y hundidos en la cárcel, pero no en Mariscal Zavala que es de donde salieron a cumplir las órdenes que recibieron, ni a Matamoros en donde compartirán con soldados de su misma calaña, expertos en aplicar la mano dura.

 

Condenar estos hechos, no es defender delincuentes, sino seres humanos que posiblemente (pues no hay nada comprobado) roban para comer ante la falta de oportunidades que sufre la juventud guatemalteca, no solo de las áreas urbanas departamentales, sino de los municipios y aldeas en donde la gente muere de hambre y 49 de cada cien niños sufren desnutrición.

 

A las peticiones de transformación del Estado, de la renuncia del Presidente, de la Ley Electoral y de Partidos Políticos y otras que cierran la puerta a las mafias, hay que exigir que el Ejército, desaparezca, vuelva a los cuarteles o que se enfrente al crimen organizado, entre ellos a los mismos militares que forman parte de él. El honor y la dignidad militar, no se recupera haciendo vomitar a golpes a jóvenes, pues los hechos están a la vista, aunque algunos sigan diciendo “Ánimo Ejército” y aconsejen engrosar sus filas porque la “Escuela Politécnica es para mujeres y hombres decididos y arrechos, no para maricones pusilánimes”. Vean el video y constarán lo arrecho o salvajes que son para enfrentarse a jóvenes indefensos.

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