Sábado 17 DE Noviembre DE 2018
Opinión

El Artículo 47 de la Constitución Política de la República

La ley natural es obligatoria porque domina el propio ser del hombre…

— Dr. Humberto Grazioso Bonetto
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El domingo 5 de julio de 2015, en un reportaje publicado en elPeriódico por Juan D. Oquendo, haciéndole una entrevista a Jorge López, se menciona el Artículo 47 de la Constitución que define la obligación del Estado de “proteger social, económica y jurídicamente a la familia. Promoverá su organización sobre la base legal del matrimonio, la igualdad de derechos de los cónyuges, la paternidad responsable y el derecho de las personas a decidir libremente el número y espaciamiento de sus hijos”. (El Reportero no cita todo el Artículo). Esta norma es objeto de una particular interpretación por el Reportero, quien entre comillas añade que “el Estado debe proteger los núcleos sociales”. No cabe duda que el señor Jorge López no es especialista en materia jurídica, pues si lo fuera, atendería varios aspectos antes de aventurarse a hacer una afirmación como la que asienta en el título de mérito.

 

Me explico: el Artículo 10 de la Ley del Organismo Judicial menciona en su parte conducente: “Las normas se interpretarán conforme a su texto según el sentido propio de sus palabras; a su contexto y de acuerdo con las disposiciones constitucionales”, lo que quiere decir que de acuerdo al Diccionario Enciclopédico de Derecho Usual, la palabra matrimonio significa, citando a Ahrens, que es: “la unión formada por dos personas de distinto sexo, a fin de producir una comunidad perfecta de toda su vida moral, espiritual y física, y de todas las relaciones que son su consecuencia”.

 

En tal sentido, la interpretación que da el señor Jorge López de proteger los núcleos sociales no cabe en el contexto jurídico que nos rige, tal como él mismo lo afirma en su artículo, añadiendo y cita entre comillas “lo que complica todo, es otro Artículo, pero esta vez del Código Civil: “El matrimonio es una institución social por la que un hombre y una mujer se unen legalmente con ánimo de permanencia y con el fin de vivir juntos, procrear, alimentar y educar a sus hijos y auxiliarse entre sí”.

 

De una manera sesgada el Entrevistado añade que el Artículo mencionado, “excluye, pero no prohíbe, el matrimonio entre personas del mismo sexo”. No cabe duda que si alguna condición, jurídicamente hablando, se encuentra excluida de una norma, su exclusión implica lógicamente su prohibición, de modo que su interpretación es jurídicamente errada.

 

No es cuestión, como lo dice el señor López, que se trate de un país conservador o que haya odio reflejado en las redes sociales hacia la comunidad de la diversidad sexual y menos prejuicio; es sencillamente una cuestión de derecho natural, que forma parte de la ley natural; es decir, de una prescripción de la razón, un precepto racional. Y la ley natural es obligatoria porque domina el propio ser del hombre, su propia naturaleza fundamentada en su dignidad, en su carácter único e irrepetible, a tal grado que en la historia de la humanidad jamás ha habido una persona igual a otra.

 

En otras palabras, esa unicidad del ser humano lo llama a la perfección que es su finalidad, y dentro de esa perfección se encuentra el observar la ley natural que le es propia, lo que no quiere decir que las diversas orientaciones sexuales, como se les llama actualmente, en un sofisticado y relativista lenguaje, no tengan derechos; por supuesto que los tienen, y los tienen porque también son únicos e irrepetibles como todos los demás seres humanos. Sin embargo, esos derechos que se defienden en el artículo de referencia, deben ser motivo de leyes especiales, que no implican ni marginalidad, ni odio, ni conservadurismo, sino sencillamente el reconocer que son distintos, y también reconocer que todos los que no somos como ellos tenemos derecho a que se nos respete, así como que se respeten nuestros principios y creencias de conformidad con el Artículo 4o. de la Constitución Política de la República que garantiza el derecho de igualdad ante la ley, el que se estaría vulnerando con la sola mención de esos grupos disidentes, de que quienes no participamos de sus ideas, somos homofóbicos, pues esa mención lesiona el principio de igualdad ante la ley.

 

En conclusión, puede afirmarse, sobre la base del derecho natural que los matrimonios homosexuales, en primer lugar, no son matrimonios, y en segundo, son contra natura, baste para confirmarlo el hecho que el cuerpo del hombre y la mujer están constituidos para complementarse, tanto espiritual como físicamente, lo que naturalmente inhibe su unión. Termino mi conclusión, refutando el título del artículo en cuestión que dice así: “No es Dios ni la ley, es el hombre el que juzga”. Lo refuto con algunas preguntas: ¿pidió el señor López nacer?, ¿pidió el señor López pertenecer a la familia que pertenece y tener los hermanos que tiene, si es que los tiene?, ¿pidió el Entrevistado nacer en la época que estamos viviendo? o todas esas realidades son decisiones de un Ser Superior? Piénselo.

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