Martes 13 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Los entrañables columnistas de La Penúltima

— Jose Rubén Zamora
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Como consecuencia de las amenazas y presiones de Pérez y Baldetti a nuestros anunciantes privados, experimentamos una drástica reducción de nuestros ingresos netos, que de hecho, entre 2,012 y 2,014 cayeron en un 50 por ciento. Esto nos forzó a redimensionar el diario y a reducirlo de forma progresiva dramáticamente. Hemos rebajado todo tipo de costos y gastos, extendido los pagos a proveedores, de 30 días a 90 días, con su aval y consentimiento dejamos de pagar capital e intereses al fondo de inversión de Nueva York, de nombre Media DevelopmentInvestment Fund, que es nuestro principal prestamista y accionista (49 por ciento  de las acciones), prescindimos de instalaciones y de agencias de noticias y con un dolor extremo hemos dicho adiós a 102 colegas que nos habían acompañado a lo largo de 18 años.

 

Aunque todos han sido vitales y claves, en los últimos 30 días nos vimos obligados a tocar nuestro tesoro estratégico: a nuestros entrañables y queridos columnistas, que en su conjunto, han permitido que elPeriódico se diferenciara abismalmente de los demás medios de comunicación, y que hasta ahora siga siendo el diario más influyente de Guatemala.

 

He hablado con 10 de nuestros más importantes y admirados columnistas, y les he explicado con lágrimas reprimidas, que con el ánimo de mantener a flote elPeriódico, estaba obligado, esperaba temporalmente, a prescindir de sus valiosas contribuciones, fundamentales para los estimados amigos lectores como referentes indispensables y medulares para profundizar la libertad de expresión.

 

Entre estos columnistas están Lucía Escobar, Maurice Echeverría, Luis Aceituno, Andrea Ixchíu (quien se retiró, pues según me dijo, su columna entraba en conflicto con su trabajo en una embajada), Andrés Zepeda y Raúl de la Horra. Los de la Penúltima, como les llamamos en esta su casa.

 

Juntos significaron para el periodismo nacional vientos refrescantes y sensatos, sofisticados e intelectuales, plumas valientes, sin tapujos e irreverentes, que extendieron los límites y fronteras de la tolerancia, el respeto y la libertad en su sentido más amplio. Han representado, cada uno de ellos, un pequeño, pero audaz, insolente e inclaudicable contrapoder o más aún, un atrevido antipoder de los poderes establecidos.

 

También, representaban todo por lo que yo he peleado, palpitado y estremecido en mi vida y querido hacer de elPeriódico. Sólo que yo soy un simple caballo mal amansado y ellos son almas y espíritus libres.

 

Aún recuerdo, hace muchos años, con que dificultades persuadí al director del diario, para que no cesara a Andres Zepeda, por burlarse del Cardenal Quezada Toruño, con excesos insolentes. Pero, de eso se ha tratado la vida de elPeriódico. Sino, de que otra cosa.

 

Se han ido, de la mano de otros columnistas valiosos, espero temporalmente, mientras termina de pasar el nutrido aguacero que nos tiene con el agua al cuello. Se llevan en sus mochilas nuestra admiración, respeto y enorme afecto y nos dejan con el corazón roto y un vacío imposible de llenar.

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