Viernes 16 DE Noviembre DE 2018
Opinión

“Chico Dólar” y el pitufeo en el casino económico chapín

La crisis política comienza a pegar en la economía.

— Edgar Balsells
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Entresacado de las conversaciones telefónicas para una obra del “teatro de lo absurdo”, el diálogo entre Chico Dólar y Silvia Guevara, jefe de la Agencia de Granai & Townson corre más o menos de la siguiente manera:

 

“Silvia: prométame que no va a decir nada, ¡pero en verdad me lo promete!

 

Chico: Sí, se lo prometo, ¿de qué se trata mi amor?

 

Silvia: me están pidiendo las ives del 2009.

 

Francisco: ¿y por qué estarán chingando de nuevo con eso?

 

Silvia: no lo sé, pero pareciera ser que todo lo que se hizo con la Susan Rojas aquella cabezona de la IVE, no quedó sellado y de nuevo alguien lo quiere sacar. Usted dio pisto al Ministerio Público y sacó un desistimiento pero salen con eso hoy.

 

Francisco: Así es así es, tendré que volver a hablar con mis ángeles protectores políticos, porque esas ives tendrían que documentar transacciones muy peligrosas”.

 

La semana pasada comenzamos a escribir sobre este caso paradigmático de estos tiempos de la “economía de casino”, en donde uno no sabe a ciencia cierta si los dólares que ingresan al país son remesas, capital golondrina, o simplemente divisa subterránea para lavado de dinero.

 

Poco a poco nuestra economía se fue liberalizando y el ocaso de los chicos dólar sin lugar a dudas significa también el ocaso de los políticos que han venido financiando campañas irregulares, y principalmente de los tecnócratas que se han encargado de acomodar todo el sistema, tomando ventaja de los vaivenes de la economía internacional, de los reacomodos del narcotráfico internacional, y de los sufridos envíos de nuestros connacionales en los Estados Unidos de América.

 

Las conversaciones del affaire de la semana reflejan claramente algo que el más reciente
artículo del IPNUSAC en elPeriódico describe con crudeza: “la crisis política comienza a pegar en la economía”, y ello no podría ser de otra manera porque en las conversaciones entre el magnate de Mita y sus achichincles se revela dramáticamente, cómo estos se inventaban formularios para la SAT, e incluso el magnate le dice a uno de sus achichincles “Qué bueno que ya salí de ese camote de la SAT”.

 

Las operaciones de pitufeo que son en buen chapín un merequetengue achirmolado, burdo y descarado de usar prestadores de nombres con sus respectivas cuentas bancarias y crear cerca de doscientas empresas de cartón para transferir dinero hacia el exterior, muestran hoy que esas empresas son “legalizadas”, por elegantes bufetes corporativos de la capital.

 

Todos estos personajes de negocios, protegidos por políticos distritales del norte y el oriente del país, documentan sus operaciones como que transaran en la aduana de San Cristóbal, en la frontera con El Salvador, y su aprendizaje deviene de simples operaciones de cambistas fronterizos y de remesadores que han recibido franquicias de operación de conocidas empresas encargadas de esos negocios, como es el caso de Western Union.

 

El Affaire Chico Dólar y los presuntos implicados, no es tan solo un caso de personajes políticos sino uno que refleja las gravísimas falencias de nuestros sistemas de regulación financiera donde las instituciones como la IVE, la Superintendencia de Bancos, la SAT y el mismísimo Banco Central en lugar de regular, resguardar y parar transacciones ilegales, hasta se coordinan para facilitar millonarias transacciones ilegales.

 

Muchos se ofenden y miran hacia el otro lado, supongo que hasta que las calificadoras internacionales, y otros que sí lo toman en serio, nos bajen nuestra calificación económica y nos pinten en blanco y negro que nuestra macroeconomía tiene más hoyos que un enorme queso Gruyere… cuando se le mira con ojo crítico, como debe ser.

 

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