Sábado 17 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Es tiempo de cambiar

Diseñar el porvenir es una prioridad ineludible.

— Amílcar Álvarez
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Las manifestaciones populares repudiando la corrupción magnificada en el actual régimen es un cambio saludable de la juventud al rebelarse contra la arbitrariedad, despertando de un letargo que la postró en el mundo de la evasión sin importarle su futuro. Esa actitud es una oportunidad para iniciar reformas profundas impostergables, evitando el asalto constante del poder por depredadores enquistados en la política que la convirtieron en un negocio sucio. La evaluación de la problemática nacional es necesaria en un marco realista que permita estructurar un modelo de convivencia definido y coherente con nuestra idiosincrasia y necesidades, combatiendo con eficacia la corrupción que con sutileza se transforma en un integrismo mafioso. Los acontecimientos recientes sirven para reconocer la importancia de humanizar el sistema transfiriendo las diferencias ideológicas a un escenario idóneo sin confundir a nadie, menos a los marginados que encuentran en la ignorancia la felicidad. Diseñar el porvenir es una prioridad ineludible, evitando que lo controlen falsos profetas que saben convertir la mentira en verdad.

 

El éxito del desarrollo económico y social del país radica en un enfoque diferente de la realidad, visión y actitud renovada con la participación de todos los sectores, sustituyendo el radicalismo por la tolerancia y el enfrentamiento por el diálogo, como instrumento eficaz para alcanzar acuerdos sólidos y permanentes en la búsqueda del bienestar y la paz. La crisis exige un cambio cualitativo en la dirigencia para progresar con estabilidad utilizando el potencial de recursos disponibles y superar el reto de modernizar el Estado sin perder la identidad ancestral, elevando el nivel de mística que nos falta. El cambio es evolución y admite consolidar la democracia real, los únicos perdedores son los políticos corruptos por no cumplir el mandato que les da el pueblo seducidos por la codicia. En el caso de los imputados por la comisión de hechos delictivos la presunción de inocencia y el debido proceso, les quita la razón para cuestionar fuera de los tribunales el trabajo profesional de la CICIG y del Ministerio Público. Su actitud imprudente y deplorable al agitar masas y provocar caos tratando de intimidar y perturbar a los juzgadores se les puede revertir poniendo en riesgo la posible victoria electoral de su candidato, al no darle de manera inexplicable la dimensión apropiada a un tema jurídico. Si consultan pitonisas es útil recordar lo que le pasó a Creso en la guerra con los persas. El reino quedaba al otro lado de un río y el rey preguntó si convenía iniciar la guerra, la respuesta unánime fue: Si Creso atraviesa el río destruirá un gran reino. Se cumplió la predicción. Creso atravesó el río, fue derrotado y destruyó su propio reino lleno de riquezas. Aquí puede suceder algo parecido, el que desconoce la historia la repite.

 

Las reformas legales que analizan y discuten no deben apartarse de su finalidad: el bien común. En la Ley Electoral y de Partidos Políticos hay que establecer controles rigurosos, empezando por la democratización interna borrando el caudillismo del entorno. Prometer y no cumplir es parte del patrimonio invisible de los políticos generando desconfianza que deben despejar a tiempo, la sociedad ajena a los antagonismos lo único que pide es saber a qué atenerse, que la ley no se concesione y proteja sus derechos. La inexistencia de límites a la imperfección humana socava la democracia y engendra conflictos irremediables que navegan en la conciencia de los insensatos con una consigna misteriosa, sin entender que la ley no está en contra de nadie. Lex Dura Lex.

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