Martes 25 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Movimientos juveniles llamando a aplazar elecciones

El financiamiento de la mayoría de campañas proviene de fuentes ilícitas.

— Marcela Gereda
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No importa la condición social, ni el origen cultural, la mayoría de jóvenes guatemaltecos con los que me he cruzado últimamente, se han estado informando y lo tienen bien claro: “¿Para qué vamos a votar por el menos peor?, mejor, hay que suspender elecciones, dado que votarle a este sistema, es legitimar esa maquinaria bestial de corrupción que ha saqueado al Estado y que ha permitido a ladrones disfrazarse de políticos”.

 

A la opinión pública juvenil le parece ya una verdad irrefutable que la mayoría de nuestros políticos gobiernan contra el pueblo y el informe de CICIG vino a confirmar lo que se sospechaba: el financiamiento de la mayoría de campañas proviene de fuentes ilícitas.

 

Cierto es que de Oriente a Occidente, de norte a sur, hay una juventud pulsante y consciente que no se deja comprar con bolsas de nada, ni techos, ni dinero, ni abonos. Que sabe cómo se ha saqueado al Estado desde las esferas del poder, mientras el pueblo llora sangre y que saben que este proceso próximo del 6 de septiembre en las condiciones actuales no es legítimo.

 

Los movimientos juveniles que se identifican bajo los hashtags #GuatemalaBastaYa, #YoSoyDignidad y #RenunciaYa, así como el Observatorio Indígena Electoral y representantes de algunas de las diez organizaciones que integran la Convergencia por los Derechos Humanos consideran que dada la crisis actual del sistema político el actual proceso electoral debe suspenderse.

 

“Ningún candidato nos parece. Ninguno es idóneo, ninguno nos representa, el candidato que lleva la delantera es quien tiene más denuncias de participar en una red de lavado de dinero y tenemos la esperanza de que no lo dejen correr en la contienda electoral” le escucho decir a un joven, líder comunitario de San Marcos en una entrevista.

 

La lideresa de la juventud de San Antonio Huista expresa: “ya no les creemos a los políticos porque hemos visto que sus palabras no se corresponden con los hechos y porque varios candidatos han sido señalados de enriquecimiento ilícito, falta de honorabilidad o presiones para beneficiarse de empleos públicos”.

 

El Observatorio Indígena Electoral pidió al Tribunal Supremo Electoral (TSE) suspender los comicios que se tienen programados para el 6 de septiembre, por considerar que dada la crisis política, no hay condiciones adecuadas para que se realice un evento electoral.

 

Hace casi un mes también fuimos testigos de cómo una joven en la visita de Portillo a San Lucas Tolimán expresó su rechazo a la corrupción, levantándole el dedo medular y rechazando la invitación de Portillo para expresar su arrepentimiento, diciéndole con sensatez: “ahora no es su turno de hablar, es su turno de escuchar”.  Esta, junto con las miles de acciones juveniles para rechazar la corrupción representan a un pueblo joven harto y consciente que ve y padece los efectos de la violencia de origen electoral.

 

#YoSoyDignidad, un movimiento integrado por jóvenes universitarios, considera que actualmente no existen las garantías necesarias para que las elecciones se realicen de manera libre dado que se el aparato legal ha permitido que algunos partidos compitan con ventaja sobre otros.

 

Y sin embargo, en contra de una mayoritaria voluntad expresada en las últimas semanas y con esa ciudadanía que luchamos contra la corrupción y que demandamos la reforma de la LEPP, las elecciones no se realizarán con la LEPP reformada.

 

Así mismo, Movimiento Semilla considera que las elecciones del 6 de septiembre, “no solo no resuelven la crisis política sino que contribuyen a empeorarla, porque existen demasiadas causas de nulidad del proceso que constituyen serias amenazas a la precaria institucionalidad”.

 

Vemos las noticias sobre la crisis del sistema político guatemalteco y pareciera que todo es una gran tomadera de pelo. Cierto es que nos sabemos al borde del abismo, en medio de una gran puesta en escena de un país respirando por oxígeno artificial y sostenido sobre bases de arenas movedizas.

 

En definitiva para esta juventud consciente, activa e informada (y para muchos más) el proceso electoral del 6 de septiembre no es legítimo desde ningún punto de vista, puesto que llevarlas a cabo es “reproducir el sistema perverso” y porque los resultados no darían resultados favorables para las mayorías, ni para la recuperación de la democracia y de las vidas dignas y civilizadas que se busca construir.

 

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