Lunes 25 DE Marzo DE 2019
Opinión

Una clica socialista tras el poder

Miente, miente, miente que algo quedará, cuanto más grande sea una mentira más gente la creerá. Joseph Goebbels.

 

— Danilo Parrinello
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Desde principios de este año surgieron los mareros de la política socialistoide (mintiendo y mintiendo) y los tontos útiles, financiados por la corrupción (lo probó la CICIG), hablando estupideces de “refundar el Estado”, sin siquiera distinguir entre Estado y gobierno. Pero, una mentira que se repite varias veces, para los débiles mentales se convierte en verdad. Una de esas estupideces es decir que la Constitución Política de la República hay que cambiarla y el peregrino argumento que esgrimen con enciclopédica estulticia es que “la Constitución ya es muy vieja”. Con tan “sesudo” argumento la Constitución de Estados Unidos habría que cambiarla cada 30 años, ya llevarían unas doce constituciones, pero no, ellos nunca la han cambiado y su República funciona. Pero volviendo a lo nuestro, quiero compartir con ustedes los argumentos y su repetitiva cantaleta. Sus momentáneas “víctimas” son los caradura diputados que hoy usufructúan el Poder Legislativo, el más desacreditado de la historia y sus integrantes, con muy honrosas excepciones, no hacen algo para sobrevivir sino por el contrario procuran cavar su tumba política y “tramitan” la suspensión de su visa para visitar a Mickey Mouse. Ahí en el Congreso están algunos de los de la clica que quieren manosear la Constitución, y con su actitud ayudan a los “ranfleros” (jefes) de la clica, que están en “la plataforma”, con apoyo de “todo mundo”.

 

Los ranfleros insisten que vivimos en una crisis y que “todos” estamos indignados. Aseguran que en una democracia el TSE ya hubiera revocado la convocatoria y pasarían sobre las leyes y la Constitución. (Como hizo Chávez en Venezuela). Para así regenerar, ya no dicen refundar el Estado. Invocan que la lucha debe seguir con las organizaciones campesinas, los sindicatos, los pueblos indígenas (siempre dividiéndonos) y su dirigencia, esa que a base de cuotas (discriminatorias y racistas) no deben de quedarse al margen de la construcción de un nuevo Estado. Pero callan y no dicen que el “nuevo Estado” sería el del Socialismo del siglo 21 (propiedad privada en función social, reelección presidencial). Pregonan democracia social (?) y poder del pueblo (!), no mencionan República. La ruta la tienen clara: suspender las elecciones, renuncia de Otto Pérez, gobierno transitorio integrado por la “sociedad civil” multisectorial y multiétnico presidido quizá por doña Claudia o doña Yazmín. Organizarse en Asamblea Social y Popular, convocar una Asamblea Nacional Constituyente dirigida por un “Fouché a la Tortrix”. Y llevarnos como borregos hacia Venezuela, Ecuador o Bolivia. En estos días con la clica socialista hay que estar ¡ojo al Cristo que es de plata! Amén.

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