Martes 19 DE Febrero DE 2019
Opinión

“Un mundo en decadencia…”

La verdad y la justicia, el respeto a la vida y la naturaleza y el amor a Dios, no son los valores del mundo de hoy…

— Carlos A. Rodas Minondo
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Si analizamos la historia del mundo, cada cientos de años, el hombre desarrolla imperios que un día llegan a lo más alto, obteniendo el máximo poder y riqueza, para luego caer, fracasar y colapsar. Al parecer es cíclico, empieza un período de desarrollo, las sociedades van creciendo y conforme ganan poder y riqueza a gran escala, van perdiendo el camino correcto hasta llegar a la decadencia y el fin. La razón es muy sencilla, prioridades erróneas.

 

El camino correcto está escrito, el camino correcto debe estar basado en los principios y mandamientos de Dios, en valores espirituales y valores de vida, pero desafortunadamente el egoísmo, y los pecados del hombre le dominan y se convierten en los valores para lograr el “éxito”. Así llegan a lo más alto los imperios que dominan este mundo, se logran desarrollar grandes poderes y riquezas a base de corrupción y muerte. Observamos las grandes carencias y problemas sociales, políticos y económicos que demuestran el camino incorrecto que ha seguido el hombre con sus líderes y las grandes potencias económicas que lo manejan.

 

Existen niveles altísimos de pobreza y pobreza extrema en el mundo, más del 25 por ciento de la población mundial. Hablamos de la repartición de la riqueza, y entendemos que el sistema capitalista que es el que funciona, el que genera empleo y produce la riqueza, siendo la base del desarrollo del mundo, también tiene sus debilidades en términos de justicia. Si hablamos de la justa repartición de la riqueza, la cosa es diferente, y es que por naturaleza el hombre es diferente.

 

Con libertad, se le da a Juan y a Pedro hoy US$1 a cada uno, y mañana Juan no tiene nada y Pedro tiene US$10. Esta es una realidad y es la razón de porqué hay ricos y pobres. Sin embargo, creo que si los que tenemos las posibilidades y capacidades actuáramos con justicia, con un buen aporte social y respetando al pie de la letra la ley y los derechos del vecino, la cosa cambiaría radicalmente y el balance sería más justo y equitativo.

 

El efecto negativo y tendencia es que cada vez hay menos hombres con más poder y riqueza y más hombres en pobreza, creando un efecto pirámide, hablamos de la distribución cada vez menos equitativa de la riqueza. Esto se debe principalmente al egoísmo, a sus pecados e irrespeto a la ley por parte del poder que todo lo compra, la falta de interés por el bienestar común y el poco aporte social y de apertura que pueden brindar los grandes poderosos. La verdad es que el objetivo de lograr lo que queremos sin importar cómo hacerlo ni las consecuencias, pasando por encima del vecino, es una de las razones principales de esta situación.

 

El hombre en el mundo de hoy con sus valores, en donde se ama y valora ante todo la fama, la moda y el consumismo, va en contra de Dios y la naturaleza aceptando y promoviendo aberraciones y degeneraciones como el homosexualismo, en unión y familia. El propósito en esta vida, es el aporte que podamos dar a la sociedad, a los nuestros y a los demás, con el objetivo de lograr el bienestar común, en una vida de paz y armonía. Amar a Dios, se basa y se resume en amar al prójimo.

 

El camino ha sido de grandes altibajos, termina una era para dar inicio a otra y así sucesivamente, subimos, y caemos… Y la razón es muy simple, es la necedad del hombre en no querer entender que su gestión para “todo” lo que hace en la vida, debe estar basada en la verdad y la justicia, porque de lo contrario está mal y va en contra del principio de vida, y lo que está mal, tiene que terminar por ley universal. Es muy claro, la sagrada Biblia dice: “Busca el reino de Dios y su justicia, y lo demás vendrá por añadidura”.

 

Al final el negocio que representan las guerras para las potencias mundiales va en contra de los principios de Dios, pero es una forma de mantener el poder en el mundo. El desarrollo de la tecnología y la Ciencia ha permitido grandes avances en el mundo, pero todo representa los valores de un mundo en decadencia.

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