Lunes 22 DE Julio DE 2019
Opinión

Huracanes contra la corrupción acá y en Brasil

Por estar involucradas la clase política y empresarial en delitos electorales, deberían pedir perdón.

Fecha de publicación: 24-07-15
Por: Fernando González Davison

Por sus semejanzas, me permito comparar los huracanes contra la corrupción generalizada en Brasil y Guatemala. Ocupan el puesto siete y 48 en las economías del mundo, pero tienen en común la lucha frontal contra ese flagelo, provocando que:

 

1. Las expectativas aumentan ante el eventual enjuiciamiento de la presidenta Dilma Rousseff y de OPM, incluso a los expresidentes Lula y Colom, por permitir graves casos de corrupción durante su gestión. La diferencia estriba en que Dilma tiene un 30 por ciento de posibilidades de ser enjuiciada y OPM el 75 por ciento .

 

2. Tanto Lula como Colom han criticado a sus damas Dilma y a Sandra Torres.

 

3. Aun si Dilma y OPM dejan sus cargos, no se resolverá la crisis sistémica, pero su salida permitirá eliminar los obstáculos para destruir la estructura criminal que engloba partidos de distintas ideologías políticas, y a grandes empresarios. La lucha seguirá hasta llevar a juicio a quienes se han beneficiado de las arcas del Estado, con la diferencia que en Guatemala el narcotráfico es determinante.

 

4. El encausamiento de los dos mandatarios indicados y otros políticos de gran relevancia en sus países, envueltos en la gran corrupción, provocaría más polarización política, porque los acusados lucharán para evitar ser objetos de la justicia, como reclama el pueblo soberano.

 

5. El sistema podrido colapsará un día para mal para la clase política y sus financistas (capital tradicional y capital oscuro), responsables de graves delitos contra la Ley Electoral, causantes de la debacle ética del Estado y de la ausencia de una política hacia el bien común.

 

6. El gran deterioro fiscal impedirá cumplir las funciones normales de ambos Estados, lo que requerirá planes emergentes de gastar menos, con prioridades y transparencia. Urge limpiar la administración pública en entes y ministerios, cuyos funcionarios medios y altos han sido puestos por esa clase política y sus financistas desde hace décadas. Una diferencia es que en Guatemala también han controlado el Servicio Exterior, por ello mediocre e ineficiente, mientras la academia diplomática de Brasil es de las mejores.

 

7. Estados Unidos ha dado su apoyo institucional tanto a Dilma como a OPM, porque su gobierno interactúa con gobiernos. Aunque considera legítimas las protestas contra la clase política y alienta los esfuerzos de sus fiscalías que enfrentan la estructura criminal de esa clase y sus financistas, sindicados por los valientes fiscales y la CICIG.

 

8. Los escenarios posibles incluyen la volatilidad según cada situación en ambos países. El Vicepresidente brasileño que podría sustituir a Dilma, de otro partido, se le cuestiona como al nuestro, como a los presidentes del Legislativo de uno y otro país.

 

9. En Guatemala, las elecciones de septiembre no resolverán sino prolongarán la crisis actual. Ese impasse no existe en Brasil y requiere una solución del Tribunal Electoral.

 

10. Por estar involucradas la clase política y empresarial en delitos electorales, deberían pedir perdón, porque su actuación pervirtió las funciones del Estado, hundiendo a sus sociedades en el desempleo, la falta de buena salud y educación popular, a causa de su avaricia y ansias de poder. Y asegurar que nunca más participarán en ninguna elección.