Martes 25 DE Junio DE 2019
Opinión

La inmensa importancia de nuestras instituciones (segunda parte)

El orden establecido –dentro del orden mismo– tiene la capacidad de transformarse.

Fecha de publicación: 21-07-15
Por: Acisclo Valladares Molina

El recién entregado informe de la CICIG tiene –entre sus aciertos– la siguiente y lapidaria conclusión: “Una de las características de los regímenes democráticos es su capacidad para autorreformarse”.

 

Autorreformarse –reitero y enfatizo– ¡Desde dentro!

 

“Este proceso” –continúa– “es permanente y busca profundizar la democracia, corrigiendo los problemas que puedan identificarse y abriendo la posibilidad de nuevas transformaciones”.

 

La acertada conclusión, sin embargo, lleva a la CICIG a una muy desacertada acción política (lo político no es lo suyo), apoyar las reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos –plagadas de múltiples inconstitucionalidades, bastando este ejemplo: La Constitución Política de la República permite la reelección de diputados y alcaldes y, en consecuencia ¡Qué necedad! no puede limitarse por leyes menores, amén de que, las reformas que se proponen ¡Otra necedad! no podrían aplicarse nunca en estas elecciones ¿Cuál, entonces, la prisa? dejándose de lado asuntos torales como la postulación constituyente.

 

Se yerra también por las generalizaciones que realiza y –concretamente– en lo que respecta al PLP, quinta y cuarta fuerza electoral en las elecciones de 1995 y 1999 ¡Barajo! ni buena parte, ni parte alguna, de su financiamiento operó al margen de la ley y/o en ámbito alguno de lo ilícito –desafortunada generalización que mal exhibe el estudio realizado, amén de que jamás ha sido, el PLP, partido “franquicia”, una abusiva apreciación, sin fundamento.

 

El PLP, formado en Quetzaltenango por Don Noé Reyes Del Águila, a su muerte, puso en mis manos la estafeta y, en las dos campañas nacionales 1995 y 1999, dejó sentado –claro y terminante– su programa, la propia Constitución de la República.

 

Lo jurídico, en otras partes, conservador, es audaz en Guatemala e, incluso, revolucionario.

 

La raíz del PLP, cristiano evangélica –enriquecida por la doctrina social de la Iglesia, se abstiene de la participación política si no encuentra en esta una posibilidad válida de incidir. (Por lo demás ¿Por qué franquicia y no fideicomiso, arrendamiento, usufructo o censo enfitéutico? ¿Tan limitado el conocimiento académico de las figuras civiles?

 

Sin lugar a dudas que resulta más fácil tirar todo por la borda, sin límite ninguno, hacer lo que nos plazca. Sin embargo, vale la pena preguntarse ¡Cuidado con hacer de tontos útiles! ¿Lo que le plazca a quién?

 

Es en el marco de nuestra institucionalidad que los cambios pueden y deben producirse.

 

Mi propuesta –conservadora, pero revolucionaria– consciente de la certera apreciación de Lampedusa de que se cambia todo, para que todo siga igual, consiste en conservarlo todo, para que cambie todo: La Contraloría General de Cuentas, el Ministerio Público, la Procuraduría General de la Nación y el Procurador de los Derechos Humanos –nuestra institucionalidad e instituciones– la clave–verdadera– de los cambios que se quieren.

 

Creo en las instituciones y no –así– en los 500 justos, ni siquiera vestiditos de primera comunión.

 

¡Sigamos los caminos de la ley, para poner en orden el Estado!

 

¿Complejo?

 

Menos complejo que controlar a los cinco iluminados o tres orangutanes, colapsado y anulado, el orden constitucional y renunciado el pacto de paz social que establecimos.

 

La CICIG ya ha errado otra veces y debe ser sumamente cuidadosa –el agua derramada, no se recoge– y recordar que si por la CICIG fuera, la carrera de Thelma Aldana, por ejemplo, Fiscal General de la República, se hubiera truncado cuando objetada para que fuera Magistrada

 

¿Infalible, la CICIG? En absoluto y a tal prueba, me remito. Por lo demás, quien te quiere, te aporrea y –si aporreo– es para evitar que yerre.

 

¡Cuidado con los señalamientos que puedan surgir de calenturas políticas, máxime, a 47 días de elecciones!

 

Los países que no respetan sus normas y que no cumplen sus obligaciones y contratos; aquellos que no son capaces de valerse, por sí mismos, carecen de viabilidad en este siglo. Amén.

 

P. D. El 18 de julio de 1949, con el asesinato de Francisco Javier Arana fue asesinada la Revolución de Octubre y sus asesinos, los de ayer y los de siempre, abrieron las puertas para todos los asesinatos sucesivos.

 

¿Será tan difícil comprenderlo?

 

¡Quien justifica un crimen, los justifica todos!

 

La crisis actual se inició hace sesenta y cinco años cuando fue asesinado Franco Javier Arana, fin de la Guatemala plural y punto de partida de la polarización entre nosotros.

 

acisclo_valladaresmolina@yahoo.com