Viernes 21 DE Septiembre DE 2018
Opinión

De qué se quejan

Al final de la jornada el destino los castiga con severidad porque cuando no son lodo son polvo.

— Amílcar Álvarez
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El trabajo de la CICIG evidencia la conducta irreflexiva de los políticos al cometer, avalar o encubrir actos delictivos, confirmando que la historia es un espejo en el que se mira el que quiere mirarse al repetirse con diferentes actores que coinciden en el propósito de impresionar la imaginación de los ignorantes, aplicando a sus mentiras un barniz que sirve para que los parásitos se multipliquen y exijan reconocimiento social. En los banana countries la incapacidad de los gobernantes con su buena dosis de ignorancia es una tiranía que engendra una falsa autoridad que los vuelve inmunes por un tiempo breve, sin advertir que la autoridad legítima siempre se apoya en la ley, al final de la jornada el destino los castiga con severidad porque cuando no son lodo son polvo. Si bien es cierto que el proceso democrático despertó ilusión en los ciudadanos después de vivir en la oscuridad, también lo es que fue distorsionado y adaptado a intereses espurios que no permiten que se consolide por el error de fijarnos en el enfermo que se fue y no en la enfermedad que nos agobia y carcome el alma: La corrupción. Lejos de reflexionar, admitir errores y responsabilidad en la crisis institucional del país por no cumplir sus obligaciones, los seudopolíticos se ofenden al ser señalados de desvirtuar el mandato que reciben del pueblo mañosamente utilizado para el saqueo, el enriquecimiento ilícito, la estafa y el engaño. Olvidan que la libertad en una sociedad de leyes consiste en hacer lo que se debe no lo que se quiere.

 

La crisis es una oportunidad para desterrar en forma definitiva el envilecimiento de la política. No se puede continuar guardando las apariencias consintiendo la subsistencia de métodos y modelos corruptos en la conducción gubernamental si no queremos asistir al funeral anticipado de la democracia que no logramos asimilar ni entender. El sistema perverso impuesto incrementa y consolida las discrepancias, agudizadas por tener vocación de esclavos y carecer de fortaleza de espíritu para reconocer y defender la grandeza de la libertad. Defectos que algunos esconden en nuestra falta de formación y cultura política engañándose a medias, porque el verdadero fallo está en la ausencia de ética y moral de los dirigentes en todos los niveles, lo que agregado a su torpeza y codicia hace que con frecuencia la realidad desnude sus debilidades y enseñen con puntualidad lo que siempre han sido: farsantes, corruptos y mediocres. La tragedia que vivimos es fruto de lo que hacemos y dejamos de hacer, permitiendo que mafiosos dirijan el país y se burlen del pueblo empezando por cambiarle el sentido y el valor a las palabras. Esos perdularios creen que es ciego y sordo, que no distingue entre el bien y el mal echando todo al saco del olvido: Se equivocan. Ya no seguirá a merced de su felonía ni de su reino podrido, pronto les dará su merecido sin importar el costo.

 

El informe demoledor de la CICIG revela que los partidos políticos son instrumento de la mafia, por lo que a nadie sorprende la reacción silvestre de sus líderes. Lo que procede es meterlos al bote y un cambio radical del sistema, participar organizados y desplazarlos. Actitud diferente que nos conducirá a un axioma elemental: Hay seguridad, justicia y libertad para todos o no hay para nadie. Cuando la dirigencia carece de ética y moral, los pueblos reaccionan con sabiduría protegidos por la verdad que siempre los acompaña como la sombra a la luz y aunque intenten cercenarle las ideas, jamás dejarán de ser la expresión natural de su razón y de su derecho.

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