Jueves 20 DE Septiembre DE 2018
Opinión

En la era del poder de los jueces…

…los políticos tiemblan ante la CICIG y el MP.

— Richard Aitkenhead Castillo
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La historia política de nuestra Guatemala ha tenido diferentes matices y colores a lo largo de casi 200 años de vida independiente. Al inicio el poder se derivaba del abolengo y el origen social. Posteriormente, y  por muchas décadas, el poder provino de las armas y los golpes de Estado. Siempre vinculado con las relaciones internacionales, especialmente con los Estados Unidos. El peso del poder económico ha sido muy importante, aunque ha variado la concentración de su poder con la evolución de la economía. Al inicio el poder radicaba en el sector comercial, pasando luego a la agricultura, para después migrar a la industria y los bancos, hasta llegar ahora a los denominados empresarios emergentes, un sector penetrado por contratistas del Estado y grupos cercanos al crimen organizado.

 

Los medios de comunicación han jugado un rol trascendente, donde la prensa escrita fue siempre el medio más serio, y la radio el mecanismo de difusión nacional. Con el correr de los años y el acceso a la televisión por amplios sectores de la población, esta fue convirtiéndose en el vehículo preferido de los políticos para hacer llegar sus mensajes. La televisión al estar concentrada se convirtió en un poder, en sí misma, abriendo o cerrando el acceso a sus segmentos noticiosos de amplia cobertura. El fenómeno nacional se trasladó a la política local mediante los canales de televisión por cable. Recientemente, en las áreas urbanas, las redes sociales en Internet han empezado a jugar un rol interesante. Es la televisión tradicional, sin embargo, el poder central a nivel de comunicación ante el electorado y jugador clave de la política nacional.

 

En esta última campaña electoral, confirmando una tendencia creciente, se consolida como el nuevo jugador central: el poder de los jueces. Es en esta instancia donde se debaten las grandes incógnitas de este proceso electoral, que a menos de dos meses de las elecciones no logra definir, en definitiva, los binomios presidenciales presentes en las papeletas; los políticos a los que les será rechazada su inscripción; los que serán suspendidos por gastos excesivos en campaña; o, cuántos estarán enfrentando juicios en tribunales.

 

Cada nueva conferencia de prensa conjunta del MP y la CICIG pone en vilo a toda la clase política. Hay sin número de candidatos y políticos, así como de quienes viven de los negocios con el Estado, que sudan copiosamente ante estos anuncios y los rumores sobre las investigaciones en proceso. Cada quien hace recuento de sus llamadas telefónicas pasadas y las evidencias que en ellas han quedado registradas. Hoy, la clase política tiembla ante el MP y la CICIG. El poder final, sin embargo, reside en los jueces de las diferentes instancias, quienes con sus fallos determinarán la suerte del sistema. En esta época, la política se decide en los tribunales. Ojalá, más que un circo, sea el inicio de la urgente transformación de nuestro sistema democrático.

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