Jueves 18 DE Julio DE 2019
Opinión

El rincón de Casandra

“Corruptio”.

Fecha de publicación: 15-07-15
Por: Jacques Seidner

El latín es donde podemos establecer que se encuentra el origen etimológico del término corrupción. En concreto, emana del vocablo corruptio acción y efecto de “hacer pedazos”. Es además depravar, echar a perder, sobornar a alguien, pervertir, dañar. El concepto, de acuerdo al diccionario de la Real Academia Española (RAE), se utiliza para nombrar al vicio o abuso en un escrito o en las cosas no materiales. El tráfico de influencias, el soborno, la extorsión y el fraude son también algunas de las prácticas de corrupción.

 

La corrupción, por lo tanto, puede tratarse de una depravación moral o simbólica. Por ejemplo: “No debemos tolerar la corrupción de nuestras tradiciones por presiones extranjeras” declaran los líderes indígenas, “Las acciones del Gobierno contribuyen a la corrupción de los Acuerdos de Paz”. Tema tan controversial en Guatemala.

 

En otro sentido, la corrupción es la práctica que consiste en hacer abuso de poder, de funciones o de medios –incluso de comunicación– para sacar un provecho económico o de otra índole. Se entiende como corrupción política al mal uso del poder público para obtener una ventaja ilegítima: “Los casos de corrupción han llegado a la Casa de Gobierno en Guatemala”. “Me encargaré de perseguir la corrupción para que no haya ningún escándalo en mi gobierno”, ofrecen sin excepción todos los candidatos a cargos electivos públicos a sabiendas que esos ofrecimientos obligan más a los votantes que los escuchan que al candidato que los dice…

 

En estos momentos, tal y como conocemos a través de los diversos medios de comunicación, han aflorado en este país numerosos casos de corrupción política. Esto viene a demostrar la impunidad con la que han podido actuar los distintos dirigentes y sus asociados varios de la iniciativa privada. Aunque se debe admitir ahora que existen diversas instituciones y organismos que tienen como clara función el acometer lo que sería el control de la citada corrupción. Entre ellos destaca, Transparencia Internacional (TI) ONG y la renombrada CICIG las cuales se encargan de desarrollar distintas medidas con el claro objetivo de intentar ponerle fin a la corrupción: La TI es la denunciante, la CICIG la ejecutora judicial.

 

Por lo cual las cosas empezarían a cambiar en Guatemala y es oportuno recordar la reflexión de Ayn Rand, filosofa judía ruso- norteamericana, que al referirse a la corrupción imperante en Norteamérica en cierta época de su Historia: “La cuestión no es quién lo va a permitir sino quién lo va a parar”… Quizás los sindicados de corruptelas que hoy enfrentan cargos en este país puedan contestar qué fue lo que logró pararlos…