Miércoles 17 DE Julio DE 2019
Opinión

El colapso total es la única solución para Guatemala

Una nueva, con valores morales, ética, servicio público, capacidad.

Fecha de publicación: 14-07-15
Por: Harold Caballeros

Cuando leo los diferentes artículos, o escucho las conversaciones y/o programas, me parece que muchos guatemaltecos quisieran poner una curita a la situación del país. Da la impresión de que todo lo que quieren es un buen chapuz, que nos permita continuar con la vida como si nada.

 

Me resulta tan difícil entender cómo no se dan cuenta de la profundidad de la crisis. Lo voy a decir así, claro y muy recio: ¡Guatemala ya no tiene viabilidad!

 

El país no está en condiciones de ofrecer a sus habitantes una respuesta en ninguna de las áreas clave: salud, educación, seguridad, justicia, empleo, nada, absolutamente nada.

 

La crisis actual ha explotado debido a la corrupción, el saqueo desmedido y los desmanes del grupo íntimo del Presidente. Es imposible que él no esté involucrado profundamente en cada uno de los negocios y excesos. Solo hay que ver las fincas y propiedades que se han expuesto en los medios para darse cuenta de que es imposible que un funcionario, por alto que sea, pueda adquirir esas propiedades millonarias de una manera honesta. Da la impresión que se ha tratado de un negocio multinivel donde se han beneficiado todos, sin excepción.

 

De la corrupción, solo hemos visto el inicio. Apenas hemos sabido de la SAT, la Vice, IGSS y ahora comienza el Ministerio de Energía y Minas y la Secretaría General de la Presidencia. Espere Usted que se destapen los bien guardados secretos del Ministerio de Comunicaciones, o de Salud Pública, o las millonarias compras en Agricultura o Defensa. Esta gente le entró a todo. A mí me pareció que habían estudiado a fondo el Estado; pero no para servir a los guatemaltecos, sino para identificar las fuentes de fondos para el saqueo. Nada se quedó sin aportar su tajada. Contrabando, obras, armas, radares, pelotas, el deporte, Aeronáutica; así se llenaban las valijas de efectivo, en quetzales y en dólares, dependiendo de su destino.

 

Pero esto no es lo peor. Ladrones hemos tenido siempre. Acá lo complicado es lo que se le hizo al sistema. Con un ambicioso plan de obtener impunidad a largo plazo y el sueño ahora imposible de repetir, se entregaron a trastocar todos los sistemas del Estado. Todo estuvo a su alcance. Se manipularon las Comisiones de Postulación y de esa manera se cooptaron las Cortes, Magistrados de Salas de Apelaciones, Tribunal Supremo Electoral, Ministerio Público. En otras palabras, hubo un secuestro de la Justicia. Por supuesto que hay honrosas excepciones. Pero hoy, lo común es que “todo está en venta”. Allí tiene Usted como ejemplo el llamado “bufete de la impunidad”. Estamos tan trastornados que creamos engendros jurídicos como la “inmovilización” para que no nos roben nuestras propiedades “dentro del Registro de la Propiedad”. Así nos hemos ido acostumbrando a la falta de legalidad en el país. En resumen, el Organismo Judicial perdió su independencia. En fin, de Estado de Derecho nada.

 

Si de allí pasamos al Organismo Legislativo, las cosas van peor. Hace años teníamos Legisladores. Personas comprometidas con el país y con sus ideas. Muchos dieron su propia vida por lo que creían. Hoy no hay ideología, solo negocios. Ni siquiera fingen que trabajan. Se trata solo de ver cómo ordeñar al Estado. Los “señores legisladores” ahora son constructores, administradores, y se dedican a “hacer todo tipo de transas”.

 

De nuevo hay que mencionar que hay honrosas excepciones. Dos o tres perlas habrá dentro de tanto estiércol. Y claro, todos quieren reelegirse para seguir gozando de las prebendas así haya que vender la dignidad y transfugarse tantas veces como sea necesario. Teníamos esperanza en los “dipukids” y nos salieron “delincuen-kids”. En el Congreso no tenemos ninguna esperanza.

 

Y ahora pensemos en los señores Alcaldes. Hemos permitido la reelección de algunos hasta por más de veinte años y no han solucionado “ninguno” –ni uno solo– de los problemas básicos de la comunidad. Cada cuatro años se visten de otro color y han aprendido burdamente a cabalgar un sistema que ya no da más. Se aprovechan de la ignorancia y necesidad de nuestro pueblo de una forma que llora sangre. Si la CICIG y la IVE se ocuparan de los Alcaldes no terminarían nunca.

 

Si no tenemos esperanza en el Organismo Judicial. Si el Ejecutivo se ha encargado de saquear al Estado. Si el Organismo Legislativo nos ha decepcionado a todos, y seguramente que vamos a ver a muchos de ellos procesados en las próximas semanas. Si tampoco podemos contar con el poder local, me parece que la República ha colapsado. No hay peor ciego que el que no quiere ver.

 

Hemos quedado como la señora a la que se le rompió la falda en chirajos. Ella trata de cubrirse pero la tela ya no da. Esos chirajos hoy son nuestras instituciones. Así las han dejado los últimos gobiernos.

 

Ahora examinemos el futuro. Septiembre. Flamantes elecciones y reelegimos a los mismos. Los mismos pero con más hambre. ¿Qué cambia? Bueno. Usted lo sabe; nada.

 

Si se mezcla el color naranja con el rojo, nos va quedando un cafecito bien hediondo.

 

¿Es ese el futuro que Usted desea? No yo.

 

Mi argumento es que un chapuz no arregla nada. Debemos hacer un cambio drástico, profundo que marque un antes y un después. ¿A qué me refiero? Ni más ni menos que a la refundación del Estado. La Segunda República.

 

Una nueva, con valores morales, ética, servicio público, capacidad.

 

No al transfuguismo, no a la reelección. La formación de Distritos para que elijamos a un Diputado que sí nos represente. No al listado nacional.

 

Por supuesto nueva gente. Honorable. A lo mejor habría que pensar en dejar afuera a todos los que han participado desde 1985. Guatemala es un país joven y debería pertenecerle a ellos.

 

¿Es este un llamado al rompimiento institucional? No. Es más bien un llamado a reconocer el nivel de la crisis. Es un llamado al soberano, el Pueblo, así con mayúscula, para que exija un cambio. Que el Presidente renuncie. Que nos abra la puerta para que iniciemos esos cambios. Total, me imagino que cualquiera de sus asesores le puede indicar que ya no existe salida decorosa posible para él.

 

Que si se puede o no se puede utilizar las disposiciones transitorias de la Constitución, que si se hace de una forma o de otra. El tema no es la búsqueda de un rompimiento institucional. El tema es exigir sabiendo que tenemos dignidad y derecho a crear un país nuevo para nuestros hijos del que no estemos avergonzados por una clase política que se ha convertido en una absoluta “cleptocracia”.

 

La gran mayoría de los guatemaltecos somos honrados. Tenemos derecho a un Gobierno honesto. Seguramente podremos diseñar un sistema que nos permita la “regeneración” de nuestro sistema político antes de que lleguemos a otro enfrentamiento.

 

Hay enormes problemas en nuestro futuro cercano; el tema de la conflictividad en el interior del país, el tema del agua, la desnutrición crónica infantil, y un largo etcétera que debería ser el objeto del debate. No tenemos tiempo que perder.

 

Mi propuesta es un llamado a todas las fuerzas vivas del país para reconocer lo que sucede y actuar con urgencia para diseñar un plan de acción. No hacer nada es lo peor que podríamos hacerle al país. Todos somos responsables.

 

“Habrá que responder si deseamos quedarnos con una oruga o preferimos una mariposa”.