Lunes 22 DE Abril DE 2019
Opinión

El señor que cuenta historias tristes

Estas últimas semanas va  por la tercera.

— Silvia Tejeda

Es impresionante, cómo el señor Manuel Baldizón, candidato a Presidente de la República por el partido Lider, ha cambiado su imagen varias veces, tanto como se ha cambiado de partido desde que se inscribió en el Pan –2003–, se pasó a la UNE 2006, y este partido lo llevó a una diputación en el 2007. En el 2008 decidió fundar su partido Lider que, con tanta virulencia, a veces con tanta prepotencia arremete con gestos abusivos e irrespetuosos se comporta en el Congreso de la República. Así, este partido se ha colocado el sello de los corbata roja, los más temerarios del recinto.

 

Después de haber perdido las elecciones del 2011, en esta nueva campaña, no cabe duda, que le ha costado definirse para presentarse ante los guatemaltecos como el candidato camaleónico que más conviene. Al principio lo presentaban como un ejecutivo, con su traje azul, corbata roja y sus anteojos a lo Clark Kent, con la intención subliminal de que lo asociáramos con la personalidad de aquel héroe de los años setenta, cazador de delincuentes, que los perseguía, los fulminaba y entregaba a la justicia colgaditos de la nuca. Por alguna razón, o por falta de afinidad con el personaje, impulsarlo así, no resultó, el disfraz le quedó grande.

 

Eran los meses en que prometía el bono 15 e impulsar la Ley de Desarrollo Rural. Lo vistieron para ser el candidato más identificado con las carencias del pueblo, y le colocaron una corbata celeste que lo hiciera parecer menos contrastante con las características de la población, en general. Entonces idearon el eslogan de: “Esta vez le toca al pueblo”. ¡Te toca Guatemala! Entonces lo vistieron con su corbata color celeste, le cambiaron la rudeza de los anteojos. El eslogan no resultó porque a los ciudadanos que emitirán su voto les chocó su presuntuosidad de candidato que, abusivamente, se abrogaba calificativos exagerados, porque ni representa “al pueblo”, ni sus supuestos partidarios “son Guatemala”.

 

Estas últimas semanas, va por la tercera. Ya no viste casimir, usa pantalón vaquero, una sencilla camisa blanca y ¡De repente! No se presenta ni como el político profesional, ni como el empresario hotelero que ha sido. Ahora don Baldizón se vuelve humanitario, casi milagroso, contándonos historias de niños y personas que están sufriendo por serios problemas económicos o de salud. La persona o niño afectado habla de su sufrimiento y, entonces, aparece el candidato mesiánico, al estilo de los pastores evangélicos que en, un abrir y cerrar de ojos, solucionan los problemas de sus creyentes. Habla con una voz dulce y confidente ofreciendo trabajo y educación para todos.

 

Los votantes, para poder dilucidar cuál de las tres personalidades es el verdadero Manuel Baldizón, o si la auténtica solo se esconde en la mimesis de sus personajes publicitarios, les gustaría saber, de la propia voz de candidato, tan solo unas pocas preguntas: ¿De dónde saca el dinero para financiar su exageradísima campaña publicitaria? ¿Quiénes son sus financistas? ¿Por qué hace alianzas políticas con gente mafiosa como: Luis Chávez, Mirza Arriaga, Mario Yánez, Arnoldo Medrano, para mencionar algunos? ¿Y por qué hace alianzas parlamentarias con la escoria moral del Partido Patriota, cuando debiera actuar como su más decidido detractor? Para convencer a miles de guatemaltecos es imperativo que se revele como hombre, como político y como el que pretende dirigir los destinos de este país. ¿Dónde están sus programas y sus proyectos verdaderos?

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