Viernes 21 DE Septiembre DE 2018
Opinión

El rincón de Casandra

El té por la borda.

— Jacques Seidner
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En 1763, a raíz de la Guerra de los Siete Años y los Tratados de París, América del Norte se halló dividida entre Gran Bretaña y España. Las posesiones de ambas naciones estaban separadas por el río Mississippi. Solo la zona noroccidental seguía siendo tierra de nadie.

 

La paz y los acuerdos contribuyeron al desarrollo económico de las colonias inglesas. En el norte sus habitantes se dedicaron al comercio y en el sur a la agricultura. Por cierto cien años después y en ocasión de la Guerra de Secesión la distribución económica seguiría poco más o menos el mismo patrón. Pero esta libertad económica no duró mucho, porque las relaciones de los colonos con Inglaterra empezaron a deteriorarse. Esto se debió a la política autoritaria y comercialmente restrictiva del monarca británico Jorge III (1738-1820), que cada cierto tiempo determinaba la aplicación de nuevos impuestos a mercancías a las cuales los norteamericanos daban mucha importancia. En estas circunstancias, los colonos se sintieron seriamente amenazados en sus libertades y celosos de su propia autonomía, protestaron enérgicamente.

 

El 10 de mayo de 1773 se produjeron graves incidentes en el puerto de Boston, debido a la desesperación de los americanos por la decisión del gobierno británico de aplicar un gravamen a la importación de té. La Compañía Británica de las Indias Orientales solicitó y obtuvo de la Corona Británica el monopolio de la venta de té en las colonias de América. Para el espíritu de los colonos, la decisión de Londres era inaceptable y contra esa ley del té actuaron de diferentes maneras, sobre todo boicoteando el producto inglés. El radical Samuel Adams preparó junto con otros compatriotas, el día 16 de diciembre de 1773, el famoso incidente del té de Boston; disfrazados de indios pieles rojas, asaltaron y arrojaron al mar el cargamento de tres barcos de la compañía: 343 cajas valoradas en 10 mil libras. El rey Jorge III proclamó el estado de excepción, clausuró el puerto de Boston, redujo el poder político de Massachusetts y envió a la metrópoli a los funcionarios responsables del motín, para ser juzgados.

 

La mesa estaba puesta para una sublevación generalizada de los colonos la que se llevó a cabo tres años más tarde con el apoyo militar francés, habiéndose oficializado la ruptura de las Colonias con Inglaterra un cierto 4 de julio de 1776 en que fuera firmada por los denominados Padres Fundadores del Acta de Independencia en la ciudad de Filadelfia. Fueron estos los primeros pasos titubeantes aunque decididos de la que es hoy a pesar de los pesares la indiscutible y regidora potencia mundial.

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